Confecciones en Colombia: el “tsunami silencioso” por plataformas asiáticas y la competencia desigual
El sector textil y de confecciones en Colombia enfrenta un momento desafiante: la demanda de moda sigue creciendo, pero ese aumento no se está traduciendo en más producción nacional. La participación...
El sector textil y de confecciones en Colombia enfrenta un momento desafiante: la demanda de moda sigue creciendo, pero ese aumento no se está traduciendo en más producción nacional. La participación local se reduce frente al avance de plataformas de origen asiático, en un escenario que, según el gremio, está marcado por reglas de competencia desiguales.
Tabla de contenido
- Qué está pasando con la demanda y la producción
- La competencia desigual: IVA, aranceles y vacíos normativos
- Impacto en empresas y empleo del “sistema moda”
- Medidas que el gremio considera urgentes
- El “tsunami silencioso” y la magnitud del flujo de mercancía
- Mercado interno, exportaciones y relación con Ecuador
- Perspectiva
Guillermo Criado, presidente de la Cámara Colombiana de Confecciones y Afines (Ccca), sostiene que el problema central no es el consumo, sino la competitividad. En su lectura, el mercado está siendo capturado por productos importados que ingresan bajo esquemas que reducen costos frente a las obligaciones que sí deben asumir las empresas formales en el país.
Qué está pasando con la demanda y la producción
De acuerdo con Criado, el sector ha sentido un impacto más fuerte que el promedio industrial del país. Señala caída en los pedidos y una presión creciente por importaciones, especialmente desde plataformas como Temu, Shein, AliExpress y Amazon.
El dirigente resume la paradoja así: se vende más moda, pero no se produce en Colombia. Para él, esto configura una “crisis de competitividad” y no una crisis de consumo, porque el crecimiento de la demanda estaría siendo absorbido por mercancía importada.
La competencia desigual: IVA, aranceles y vacíos normativos
Uno de los puntos centrales del diagnóstico del gremio es que las empresas nacionales deben cumplir cargas tributarias, laborales y regulatorias, mientras que parte de los productos importados entra al país bajo esquemas que, según Criado, les permiten no pagar IVA ni aranceles y no generar empleo formal en Colombia.
En su explicación, estos productos estarían aprovechando vacíos normativos y entrarían mediante la fragmentación de millones de envíos pequeños para calificar dentro de ese esquema. Criado afirma que, mientras una empresa formal puede pagar hasta un 40% en aranceles, esos productos no pagan nada, lo que deriva en una competencia “totalmente desigual”.
Impacto en empresas y empleo del “sistema moda”
El “sistema moda”, que incluye textil, confección, cuero, calzado y marroquinería, reúne más de 142.000 empresas y genera cerca de 2,5 millones de empleos, según lo expuesto por Criado.
En ese marco, el dirigente advierte sobre cierre de talleres, aumento de la informalidad y pérdida de empleo, con un efecto especialmente fuerte en el empleo femenino, que describe como el más afectado dentro de esta industria.
También plantea que, aunque la producción nacional crece algo, las importaciones crecen mucho más rápido, debilitando la cadena productiva y rompiendo encadenamientos que sostienen la actividad.
Medidas que el gremio considera urgentes
La propuesta principal que plantea Criado es establecer IVA y aranceles para estos productos. Aclara que, desde su perspectiva, no se trata de frenar el comercio electrónico, sino de “equilibrar la cancha” para que quienes venden en el país lo hagan bajo reglas comparables.
En su argumento, otros países ya han avanzado en regulaciones para este tipo de comercio, y menciona a Estados Unidos, Brasil, México y países en Europa. Para el dirigente, Colombia “no puede quedarse atrás” ante un fenómeno que, asegura, ya está afectando a las empresas.
El “tsunami silencioso” y la magnitud del flujo de mercancía
Criado describe la situación como un “tsunami silencioso”. En su estimación, están entrando cerca de 650.000 kilogramos diarios de mercancía bajo estos esquemas, un flujo que, según afirma, no siempre se refleja en las cifras oficiales, pero sí impacta directamente a las empresas.
En su advertencia, si no se toman decisiones, se seguirá deteriorando el sistema moda colombiano y se perderán capacidades productivas que considera estratégicas. “Nos mantenemos optimistas, pero preocupados”, señala, al insistir en que cada día sin medidas profundiza el problema.
Mercado interno, exportaciones y relación con Ecuador
El dirigente también afirma que Colombia tiene diseño, talento y empresas que están exportando con éxito, y que algunas se destacan en mercados internacionales. Menciona oportunidades con el nearshoring y en mercados como Estados Unidos, pero cuestiona que se fortalezca una estrategia exportadora mientras se pierde participación en el mercado interno.
Además, Criado señala que Ecuador es un socio clave para el sistema moda colombiano y advierte que cualquier medida que afecte ese comercio impactaría a miles de empresas. En ese punto, afirma que hay más de 3.200 compañías que dependen de esa relación binacional y expresa la expectativa de que las tensiones se resuelvan pronto.
Perspectiva
Este caso muestra una tensión concreta entre el crecimiento del consumo y la capacidad de la industria local para capturar ese valor. El planteamiento del gremio no discute que el comercio digital exista o que el consumidor busque alternativas; pone el foco en el diseño de reglas y en cómo esas reglas pueden favorecer o desincentivar la producción formal. Cuando una parte del mercado opera con cargas tributarias, laborales y regulatorias y otra entra con esquemas que reducen o eliminan esos costos, el resultado observable es una presión directa sobre talleres, pedidos y empleo.
En este contexto se observa un riesgo adicional: la ruptura de encadenamientos productivos. Si el crecimiento del consumo se desacopla de la producción local, el impacto no se limita a una empresa; se extiende a proveedores y a la estructura de formación y trabajo que sostiene el sector. La discusión sobre IVA y aranceles, tal como la plantea el dirigente, se entiende menos como un debate sobre frenar el comercio electrónico y más como una disputa por condiciones comparables. La clave, según lo expuesto, está en evitar que la expansión del mercado termine debilitando la base productiva que lo abastece.


