Petro y Uribe se enfrentan por la autoría de la ley que reduce la jornada laboral a 42 horas
El presidente Gustavo Petro y el expresidente Álvaro Uribe protagonizaron un nuevo cruce en redes sociales, esta vez por la autoría del proyecto que reduce la jornada laboral semanal de 48 a 42...
El presidente Gustavo Petro y el expresidente Álvaro Uribe protagonizaron un nuevo cruce en redes sociales, esta vez por la autoría del proyecto que reduce la jornada laboral semanal de 48 a 42 horas. La discusión se activó después de que Petro se atribuyera ese cambio durante una entrevista con el streamer Westcol.
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Qué detonó el choque
En la conversación digital, Petro habló de posibles transformaciones del trabajo con la introducción de la inteligencia artificial (IA) y planteó que la productividad puede traducirse en más tiempo libre. En ese marco, mencionó medidas como bajar la edad de pensión, ampliar vacaciones y reducir la jornada laboral.
Fue allí donde afirmó: “La productividad se reparte en tiempo libre. Entonces se puede comenzar a bajar la edad de pensión, ampliar vacaciones, puede reducir la jornada de trabajo, que fue lo que yo hice”.
La respuesta de Uribe y la referencia a la ley 2101 de 2021
El comentario generó molestia en el Centro Democrático. Uribe cuestionó la afirmación y sostuvo que el presidente “le dijo varias inexactitudes a Westcol”, entre ellas, atribuirse la reducción de la jornada.
El expresidente respondió: “Por favor, ese proyecto es del Centro Democrático. Fue mi último esfuerzo en el Congreso. Pero le agradezco al Presidente, que él lo votó positivamente”.
Uribe se refirió a la ley 2101 de 2021, que establece una reducción progresiva de la jornada laboral semanal de 48 a 42 horas. Según el contenido base, la iniciativa fue de autoría de Uribe en su paso por el Senado y su trámite fue asumido por su bancada tras su renuncia, en medio del proceso que tenía en la Corte Suprema.
El giro de Petro: reformas laborales y jornada nocturna
Ante el reclamo, Petro no reconoció la autoría del proyecto. En su respuesta, enfocó el debate en reformas laborales asociadas al gobierno de Uribe y a su propio gobierno.
El presidente escribió: “Pero, amigo Uribe, ¿no fue usted el que dijo y dijo en una ley que el día terminaba a las diez de la noche y quitó el recargo por jornada no ordinaria?”, en referencia a la reducción de la jornada nocturna durante el gobierno Uribe.
Luego añadió: “Pues la estadística dice que gracias a esa norma, la jornada de Colombia llegó a ser la más larga de la OCDE con la más baja productividad de la OCDE. Mi gobierno corrigió ese entuerto esclavista”.
Petro también afirmó: “Propuse que el día no terminara a las diez de la noche sino a las seis de la tarde, y aunque el Congreso aprobó hasta las siete de la noche, logré la mejor política de seguridad de una nación, que las mamás trabajadoras puedan abrazar y dar amor a sus hijos despiertos porque llegan más temprano a sus casas”.
Interpretación del caso
Este caso muestra cómo una política pública puede convertirse en un punto de disputa política cuando se mezcla con la narrativa de logros y con la comunicación en formatos de alta exposición, como entrevistas con creadores digitales y reacciones inmediatas en redes sociales. En la discusión no solo está en juego quién impulsó una norma específica, sino la forma en que se construye el crédito político ante audiencias masivas.
También se observa un choque de enfoques: por un lado, la reducción de la jornada laboral aparece como una medida asociada a productividad y tiempo libre; por el otro, el debate se desplaza hacia reformas previas sobre recargos y horarios, con juicios de valor fuertes y referencias a “estadística” sin que en el intercambio se detallen cifras concretas. Eso deja el terreno abonado para que el debate se centre más en la confrontación que en la explicación verificable de los cambios.
La lección práctica es que, cuando se discuten reformas laborales, la precisión sobre autoría, alcance y trámite legislativo se vuelve clave para evitar que el tema se reduzca a una pelea de atribuciones. En escenarios polarizados, una frase en una entrevista puede reactivar disputas de fondo y reencuadrar la conversación pública hacia temas distintos al punto inicial.


