El automóvil como gadget: software, conectividad y la apuesta de Zeekr en Colombia
Introducción La movilidad vive un cambio de fondo: el automóvil empieza a entenderse como un dispositivo tecnológico que acompaña al usuario a todas partes. En esa lógica, el valor del vehículo se...
Introducción
La movilidad vive un cambio de fondo: el automóvil empieza a entenderse como un dispositivo tecnológico que acompaña al usuario a todas partes. En esa lógica, el valor del vehículo se desplaza de la ingeniería mecánica hacia el software y la experiencia digital, con funciones que se actualizan, se integran y se personalizan.
Tabla de contenido
Contexto y hechos clave
La industria automotriz atraviesa su mayor transformación desde la producción en masa del siglo XX. La electrificación es la cara más visible, pero el cambio central está en cómo los autos compiten: ya no solo por autonomía o aceleración, sino por interfaz, ecosistema y capacidad de integración tecnológica.
En Colombia, el entorno digital marca esa expectativa. Según Digital 2024 Colombia de DataReportal y We Are Social, más del 75 % de la población es usuaria activa de internet y el tiempo promedio diario frente a dispositivos conectados supera las nueve horas. En ese escenario, los consumidores esperan productos de alto valor inteligentes, adaptativos y conectados, incluidos los automóviles.
Del motor al software: qué está cambiando
Durante décadas, la conversación sobre vehículos se concentró en potencia y eficiencia. Hoy se suma una dimensión estratégica: la experiencia digital. Interfaces intuitivas, asistentes avanzados de conducción, integración con servicios externos y actualizaciones inalámbricas (OTA – Over-The-Air) aparecen como factores que influyen en la decisión de compra y en el uso cotidiano.
La idea de “gadget de movilidad” se apoya en una premisa: el vehículo debe evolucionar, personalizarse y conectarse con el ecosistema digital del usuario, de forma coherente con otros dispositivos.
El caso Zeekr: arquitectura centrada en software
Zeekr, marca china del Grupo Geely y representada y distribuida oficialmente por Astara en Colombia, plantea una arquitectura centrada en software para que el vehículo pueda evolucionar después de salir del concesionario. Modelos como el Zeekr 001 y el Zeekr X incorporan pantallas de hasta 15,4 pulgadas y procesadores Qualcomm Snapdragon, habituales en dispositivos móviles de alto rendimiento.
Ese enfoque habilita actualizaciones remotas que optimizan el sistema de infoentretenimiento, ajustan funciones de asistencia avanzada a la conducción (ADAS) y refinan la experiencia de usuario.
Funciones: personalización, asistencia y control desde el celular
La propuesta descrita va más allá de la conectividad básica. Los vehículos permiten perfiles personalizados para guardar configuraciones de asiento, climatización, iluminación ambiental y preferencias multimedia. También integran comandos de voz, cámaras 360° que se activan al usar direccionales, sistemas automáticos de parqueo, suspensión neumática adaptable, alertas sonoras externas y cabinas para alivio de estrés.
En el caso del Zeekr 7X, se menciona incluso una cámara infrarroja para monitorear la seguridad infantil en la segunda fila.
Estas funciones se gestionan de manera remota mediante la app de Zeekr, disponible para cualquier dispositivo móvil. Desde allí se puede climatizar la cabina, ubicar el vehículo satelitalmente, controlar puertas y ventanas, y abrir o cerrar el carro desde cualquier lugar.
Qué dicen desde la marca y qué muestran los datos
Juan Diego Jaramillo, líder de producto de Zeekr en Colombia, resume el enfoque así: “el futuro es conectado e inteligente, al igual que nuestra marca. El carro ya no es simplemente la máquina que te lleva del punto a al punto a. Ahora, es una extensión tecnológica del propietario y de su teléfono, que permite disfrutar de funciones conectadas, de inteligencia artificial y de un mundo de comodidades que hace unos años eran impensables”.
En la misma línea, el Mobility Consumer Index 2024 de EY señala que el 58 % de los colombianos considera adquirir un vehículo eléctrico, híbrido o híbrido enchufable en los próximos dos años. El dato se presenta como un indicador de que los consumidores valoran cada vez más la experiencia digital integrada al vehículo.
Interpretación del caso
Este caso muestra un cambio concreto en la definición de valor dentro del automóvil: la diferenciación ya no depende únicamente de componentes físicos, sino de la capacidad del software para sostener una experiencia fluida y actualizable. La presencia de actualizaciones OTA, perfiles de usuario y control remoto desde una app sugiere que el vehículo se acerca a la lógica de los dispositivos conectados: se configura, se sincroniza y se mejora con el tiempo.
En este contexto se observa una exigencia adicional para las marcas: integrar funciones con sentido, evitando que la tecnología se convierta en una suma de herramientas desconectadas. La promesa de simplificar la vida del conductor depende de la coherencia entre interfaz, asistentes y servicios, y de que la experiencia digital sea intuitiva.
También se hace visible un punto sensible: cuando el control del vehículo se traslada al celular, la experiencia del usuario se vuelve central y cualquier fricción en la app o en la integración puede afectar la percepción del producto. La apuesta descrita se apoya en una idea clara: el automóvil como extensión tecnológica del propietario, alineado con hábitos de conectividad ya instalados en el día a día.


