Estudio en Colombia explica por qué el BNPL hace que los usuarios recuerden menos lo que gastan
El sistema “compre ahora y pague después” (BNPL, por sus siglas en inglés) está cambiando hábitos de consumo en Colombia, pero también puede introducir riesgos poco evidentes: la persona no siempre...
El sistema “compre ahora y pague después” (BNPL, por sus siglas en inglés) está cambiando hábitos de consumo en Colombia, pero también puede introducir riesgos poco evidentes: la persona no siempre registra con claridad cuánto pagó en total. Un estudio de la firma SINNETIC midió ese efecto comparando distintos medios de pago y encontró que el BNPL es el que más distorsiona el recuerdo del gasto.
Tabla de contenido
- Qué midió el estudio y cómo lo comparó
- Efectivo: el pago con mayor conciencia del gasto
- Tarjeta de crédito: más distancia entre compra y pago
- BNPL: la mayor distorsión en el recuerdo del gasto
- Diferencias que no son marginales
- Qué lectura conductual propone el informe
- Implicaciones para Colombia y la discusión regulatoria
- Reino Unido: BNPL como crédito formal desde 2026
- Un cambio en la forma de registrar el gasto
- Perspectiva
Qué midió el estudio y cómo lo comparó
La investigación de SINNETIC se basó en 1.400 encuestas realizadas en cinco ciudades del país. Su medición se enfocó en la diferencia entre el valor real pagado y el valor que el consumidor recordaba, en una ventana inferior a cinco minutos después de la transacción.
A esa diferencia la denominó “brecha de recuerdo”, un indicador que, según el análisis, permite evaluar cómo el método de pago influye en la decisión de compra y en la percepción inmediata del costo.
Efectivo: el pago con mayor conciencia del gasto
En el caso del efectivo, la brecha de recuerdo se ubicó entre 2% y 8%, el rango más bajo entre los medios evaluados. Esto indica que quienes pagan con dinero físico tienden a recordar con alta precisión cuánto desembolsaron.
El estudio lo explica desde un enfoque conductual: entregar el dinero hace más “saliente” el gasto, porque el costo se percibe de forma directa e inmediata. Esa experiencia tangible mantiene una conexión fuerte entre el precio y la sensación de pérdida económica, reduciendo el margen de error en la memoria.
Tarjeta de crédito: más distancia entre compra y pago
Cuando se usa tarjeta de crédito, la brecha de recuerdo sube a un rango entre 6% y 12%. Aunque el usuario conserva una idea relativamente cercana del gasto, la precisión disminuye frente al efectivo.
Según el estudio, esto ocurre porque el pago no se realiza de inmediato, lo que reduce el “dolor de pagar”. En esa lógica, el consumidor empieza a procesar el gasto como una obligación futura, generando una desconexión parcial entre el momento de compra y el impacto financiero real.
BNPL: la mayor distorsión en el recuerdo del gasto
El resultado más marcado aparece con el BNPL: la brecha de recuerdo se dispara entre 24% y 36%. En términos prácticos, el estudio señala que, apenas minutos después de comprar, muchos consumidores subestiman el valor total, en algunos casos por más de un tercio.
El hallazgo central es que el usuario no recuerda el monto completo, sino el valor de la cuota. El costo total se fragmenta mentalmente y eso dificulta tener una visión clara del compromiso financiero adquirido.
Además, el informe aclara que esta medición no incluye intereses ni penalidades, por lo que la distorsión podría ser mayor en escenarios reales de financiamiento.
Diferencias que no son marginales
El análisis concluyó que las variaciones entre medios de pago son estadísticamente significativas (p .01), incluso después de controlar variables como la ciudad y la categoría del producto. Para el estudio, esto refuerza que el método de pago es un factor determinante en cómo el consumidor percibe el gasto.
Qué lectura conductual propone el informe
El estudio plantea que el medio de pago influye en cómo el cerebro registra el gasto. Con efectivo, la señal de pérdida es inmediata y concreta, lo que favorece un recuerdo más preciso. Con tarjeta de crédito, el gasto se “difiere” mentalmente y se siente menos intenso en el momento de decidir.
En el BNPL, el mecanismo es más profundo: la fragmentación del costo hace que el cerebro priorice la cuota y deje en segundo plano el total. El informe también sugiere que estos efectos se intensifican en contextos de promoción, como temporadas de descuentos o fin de año, cuando los consumidores pueden apoyarse en atajos cognitivos como pensar “es solo una cuota”.
Implicaciones para Colombia y la discusión regulatoria
En Colombia, el análisis menciona que plataformas como Addi o Sistecrédito replican la lógica del BNPL. En ese contexto, el informe sugiere que algunos consumidores podrían estar tomando decisiones con información incompleta desde el punto de vista cognitivo.
El documento señala que esto no implica necesariamente falta de transparencia legal, sino una brecha en la comprensión real del gasto. Por eso, plantea que los riesgos no solo son financieros, sino también conductuales.
SINNETIC indica que estos resultados son relevantes para reguladores y para la política pública, y advierte que cumplir requisitos legales de información puede no ser suficiente si el consumidor no comprende realmente lo que está asumiendo.
Reino Unido: BNPL como crédito formal desde 2026
Como referencia de respuesta regulatoria, el texto menciona que la Financial Conduct Authority anunció que, desde julio de 2026, el BNPL será tratado como crédito formal. Entre las medidas previstas están mayor claridad en la información, evaluaciones de capacidad de pago, acompañamiento a usuarios en dificultades y acceso a mecanismos de reclamación.
Este enfoque, según el contenido, reconoce que el problema no es únicamente financiero, sino también de diseño del sistema de pago.
Un cambio en la forma de registrar el gasto
El estudio concluye que la innovación en pagos está modificando el registro del gasto. En el caso del BNPL, esa transformación se traduce en menor precisión sobre el costo, lo que puede derivar en decisiones menos informadas. En un mercado como el colombiano, donde estas soluciones crecen con rapidez, el informe plantea que entender estos mecanismos será clave para evitar riesgos para los hogares.
Perspectiva
Este caso muestra que el debate sobre medios de pago no se limita a la disponibilidad de opciones, sino a cómo cada opción “presenta” el costo en la mente del consumidor. La “brecha de recuerdo” que mide el estudio funciona como una señal práctica: si una persona no logra recordar con precisión lo que acaba de gastar, su capacidad de evaluar la compra se reduce en el momento más crítico, que es justo después de pagar.
En este contexto se observa una diferencia relevante entre informar y lograr comprensión. El informe sugiere que puede existir transparencia legal y, aun así, una comprensión incompleta del compromiso total cuando el costo se fragmenta en cuotas. Esa distancia entre lo que se paga y lo que se percibe abre un frente de riesgo conductual: la decisión se vuelve más fácil en el corto plazo, pero menos clara sobre el total asumido.
También queda una lección para el diseño: el efectivo “hace visible” el gasto por su carácter tangible, mientras que el BNPL puede invisibilizar el total al priorizar la cuota. Si el objetivo es que el consumidor decida con mayor claridad, el reto no es solo entregar información, sino presentarla de manera que el costo total sea difícil de ignorar.


