Desempleo bajó a 10,9% en enero de 2026, pero el empleo asalariado privado cayó 7,3%
El desempleo en Colombia se ubicó en 10,9% en enero de 2026, según cifras del Dane. El dato representó una reducción frente a enero de 2025, cuando la tasa fue 11,6%. Sin embargo, el comportamiento...
El desempleo en Colombia se ubicó en 10,9% en enero de 2026, según cifras del Dane. El dato representó una reducción frente a enero de 2025, cuando la tasa fue 11,6%. Sin embargo, el comportamiento no fue homogéneo: el segmento de empleados o asalariados privados registró una caída de 7,3% en el mes.
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Lo que muestran los datos de enero
De acuerdo con el análisis citado en la información base, el retroceso del empleo particular en enero no es un hecho aislado en el calendario. César Tamayo, decano de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno de la Universidad Eafit, explicó que en “casi todos los eneros” suele presentarse una pérdida neta en este tipo de empleo, con recuperaciones en otros meses.
La diferencia, según su lectura, es la magnitud: señaló que la pérdida neta de enero de 2026 (-7,3%) fue superior a la observada en los eneros de los 15 años anteriores. También afirmó que, con excepción de los meses de pandemia, en enero de 2026 se perdieron más empleos particulares que en cualquier otro mes de los últimos 15 años.
Salario mínimo y costos laborales: el punto de debate
El texto base vincula el comportamiento del empleo particular con el aumento del salario mínimo decretado por el presidente Gustavo Petro a finales de 2025, tras no lograrse un acuerdo en la mesa tripartita entre el Gobierno, los sindicatos y los empresarios. Con ese ajuste, el salario más el subsidio de transporte llegó a $2 millones.
Tamayo planteó que el incremento del salario mínimo “seguramente tuvo algo o mucho que ver” con lo ocurrido en enero. Añadió que, entre 2025 y 2026, el salario mínimo en términos reales —descontando la inflación de 2025— fue superior a 17%, y lo calificó como “muchísimo más alto que cualquier otro incremento real en las últimas dos décadas”.
El decano también puntualizó que el efecto no depende solo del aumento salarial. En su explicación, si la economía estuviera creciendo con fuerza, el impacto sobre el empleo podría sentirse menos, y también influye qué tan alto sea el salario mínimo frente a la mediana de salarios.
Qué ven los analistas sobre el ritmo del empleo
Mariana Quinche, economista del BBVA Research para Colombia, indicó que en 2025 el mercado laboral mostró un dinamismo notable: el empleo creció 3,4%, por encima de su promedio histórico de 2%. Según su lectura, el avance estuvo impulsado tanto por el segmento asalariado como por el no asalariado.
En ese balance, destacó el papel del sector privado: de los 791.000 puestos generados en 2025, cerca de 420.000 provinieron de empresas privadas.
No obstante, Quinche afirmó que el desempleo desestacionalizado se ha venido frenando en los últimos dos meses, impactado principalmente por el aumento del salario mínimo. Señaló que, aunque aún es temprano para medir con precisión el efecto del incremento, los datos recientes sugieren una moderación: en términos desestacionalizados, el crecimiento pasó de 2,6% en diciembre de 2025 a 1,4% en enero de 2026.
Señales en el empleo privado y sectores con pérdidas
La economista explicó que la desaceleración ha sido más evidente en el segmento asalariado, especialmente en el sector privado. En enero, dijo, se generaron apenas 17.000 nuevos puestos, una cifra inferior al ritmo observado a lo largo de 2025.
Además, mencionó que ya se observaron pérdidas de empleo en sectores como alojamiento y servicios de comida, así como en comercio. En su análisis, se trata de actividades intensivas en mano de obra y, por eso, suelen ser más sensibles a incrementos en los costos laborales. En el caso de alojamiento y comidas, resaltó que el dato es llamativo porque en 2025 fue uno de los sectores que más impulsó la generación de empleo.
Quinche precisó que, más que una caída generalizada, lo que se observa es una pérdida de dinamismo: el empleo privado continuó creciendo en enero, pero a un ritmo menor que el registrado en años anteriores, con señales de enfriamiento.
El contraste con el trabajo por cuenta propia
En el mismo reporte, Quinche indicó que, si se entiende como empleo particular el trabajo por cuenta propia, enero mostró un comportamiento relativamente sólido. Este segmento aumentó en 195.000 puestos, de un total de 324.000 empleos creados en el mes.
Según la economista, esto refleja un peso importante dentro de la generación total y mantiene cierta resiliencia frente a 2025, cuando en promedio se crearon cerca de 379.000 empleos en esta categoría.
Proyecciones mencionadas para 2026
Para 2026, el texto base señala que los expertos concuerdan en que el empleo será uno de los indicadores más golpeados, teniendo en cuenta la situación del salario mínimo, la reducción de horas semanales y la reforma laboral.
Quinche afirmó que el aumento del salario mínimo, junto con cambios derivados de la reforma laboral, implicará mayores costos laborales, especialmente en el empleo formal. En ese contexto, anticipó una desaceleración en el crecimiento del empleo, particularmente en el segmento asalariado.
En contraste, el empleo no asalariado podría seguir mostrando dinamismo, lo que “abre la puerta” a un aumento de la informalidad. En esa línea, el riesgo señalado no es solo un menor crecimiento del empleo total, sino un deterioro en su calidad, con una mayor proporción de trabajadores en condiciones informales.
Perspectiva
Este caso muestra que una mejora en la tasa de desempleo no necesariamente significa que todos los segmentos del mercado laboral estén avanzando al mismo ritmo. La caída del empleo asalariado privado, en paralelo con un desempleo más bajo, sugiere un reacomodo interno: algunos tipos de ocupación pueden estar perdiendo tracción mientras otros sostienen el resultado agregado.
En este contexto se observa un punto de tensión claro: el debate sobre costos laborales y su relación con la contratación formal. Las voces citadas conectan la moderación del empleo con el aumento del salario mínimo y con cambios que elevan el costo de vincular trabajadores, especialmente en el segmento asalariado. Al mismo tiempo, el mejor desempeño del trabajo por cuenta propia en enero refuerza la idea de que parte de la generación de empleo puede desplazarse hacia modalidades menos estables o con menor protección.
La lectura práctica es que el foco no debería quedarse solo en el nivel de desempleo, sino también en la composición del empleo y en su ritmo de crecimiento. Cuando el empleo formal pierde dinamismo y el no asalariado gana peso, el balance puede seguir siendo positivo en el corto plazo, pero con señales que obligan a mirar la calidad del empleo y la sostenibilidad de la recuperación.


