Conflicto y violencias, principal motivo de deserción escolar según encuesta de opinión
La segunda edición de la ‘Encuesta de Opinión en Educación’ recogió percepciones de los hogares sobre utilidad, calidad y factores asociados al desempeño académico y a la permanencia escolar. En una...
La segunda edición de la ‘Encuesta de Opinión en Educación’ recogió percepciones de los hogares sobre utilidad, calidad y factores asociados al desempeño académico y a la permanencia escolar. En una entrevista con Portafolio, Andrea Escobar, presidenta de la Fundación Empresarios por la Educación, destacó un hallazgo que marcó el panorama: el 48,6% de los encuestados señaló los conflictos y las violencias como la principal razón por la que un hijo o una persona escolarizada del hogar podría desertar.
Tabla de contenido
- Utilidad de la educación: mejora frente a 2022
- Cobertura y desagregación territorial de la encuesta
- Calidad: percepción estable, con señales de deterioro en algunos rangos de edad
- Brechas entre urbano y rural: percepciones mixtas
- Factores asociados al desempeño académico: más allá de los materiales
- Deserción: conflictos y violencias lideran las razones reportadas
- Aspiraciones tras la etapa escolar: estudio, empleo privado y emprendimiento
- Metas y conversación sobre el sistema educativo
- Interpretación del caso
Utilidad de la educación: mejora frente a 2022
En la medición de 2023, la percepción de utilidad de la educación subió frente a 2022. Escobar indicó que el resultado pasó de 63,9% en 2022 a 78,1% en 2023, lo que representa una mejora de 14 puntos.
La encuesta incluyó por primera vez la misma pregunta en ruralidad. Allí, el 84% consideró útil la educación, mientras que en zona urbana la cifra fue 77%.
Cobertura y desagregación territorial de la encuesta
De acuerdo con Escobar, esta edición tuvo representatividad en nuevas regiones como Barranquilla y un “doble clic” en ocho regiones: Valle del Cauca, zona Pacífica, Orinoquia, Amazonía, Bogotá, zona Atlántica, Antioquia, Central y Oriente. También se profundizó en Medellín, Cali, Barranquilla y Bogotá.
En ruralidad, la encuesta trabajó cuatro niveles de desagregación: ciudades y aglomeraciones, zonas rurales intermedias, rural disperso y ruralidad general.
Calidad: percepción estable, con señales de deterioro en algunos rangos de edad
En calidad educativa, el cambio frente al año anterior fue marginal. En 2022, un 40% la percibía como mejor; en 2023 esa proporción bajó a 39%. Quienes consideran que está igual se mantuvieron en 19%.
Por rangos de edad, Escobar señaló que los mayores de 65 años encuentran que en 2023 la educación desmejora. También se observa una caída en la percepción de mejoría en los rangos a partir de 46 años en adelante.
Brechas entre urbano y rural: percepciones mixtas
Sobre diferencias entre zonas, Escobar explicó que en ruralidad se percibe una mejora de la calidad en un 40%. Sin embargo, cuando se pregunta por la comparación entre urbano y rural, en las zonas rurales consideran en mayor proporción que la educación es peor: 44% en rural frente a 38% en urbana.
La presidenta de la Fundación también afirmó que en ruralidad hay más preocupación por la educación y que “todos los puntajes salen más altos en ruralidad”, en el sentido de que se espera más de los maestros y de la calidad educativa en estas zonas.
Factores asociados al desempeño académico: más allá de los materiales
La encuesta incluyó una pregunta sobre los factores más importantes en el buen desempeño académico que no se limiten a los materiales. En el resultado nacional, el 58,6% mencionó la forma de enseñar y evaluar del maestro. Para un 37%, el factor clave son las instalaciones de las instituciones educativas.
Según lo expuesto por Escobar, la asociación entre materiales y desempeño no aparece como directa en los resultados presentados.
Deserción: conflictos y violencias lideran las razones reportadas
El dato más crítico, según la entrevista, se relaciona con la permanencia escolar. Al preguntar por las principales razones por las que un hijo o una persona escolarizada del hogar podría desertar, el 48,6% respondió que por conflictos y violencias “entendidos en el país”.
En segundo lugar aparece la forma como se enseña y se evalúa, con un 33%, como factor asociado a dejar de asistir a la escuela. Escobar agregó que, en zonas rurales, “todo está conectado” en esta discusión.
Aspiraciones tras la etapa escolar: estudio, empleo privado y emprendimiento
En el tránsito a la vida laboral, Escobar indicó que, frente al año pasado, crece de manera importante la intención de seguir estudiando. En cuanto a expectativas laborales, se aspira a trabajar en una empresa privada en un 50% y a emprender o crear un nuevo negocio en un 45%.
En zonas rurales, también se marca un 50% en la aspiración de emplearse en una empresa privada.
Metas y conversación sobre el sistema educativo
Escobar planteó que el país debe dar “conversaciones profundas” sobre el sistema educativo y reconoció inequidades, junto con avances. En su análisis, mencionó que hay 4.600 metas, de las cuales el mayor porcentaje se concentra en acceso (1.383) y permanencia (834).
También señaló que el foco territorial de las metas no está en educación de calidad y que la reflexión debe trascender preescolar, básica y bachillerato antes de la media.
Interpretación del caso
Este caso muestra una tensión clara entre lo que los hogares valoran y lo que temen. Por un lado, la utilidad percibida de la educación mejora de forma notoria frente a la medición anterior, y además aparece una señal relevante: en ruralidad la utilidad se califica incluso por encima de la zona urbana. Por otro lado, el principal motivo asociado a la deserción no está ligado a un aspecto pedagógico o de infraestructura, sino a conflictos y violencias, lo que ubica la permanencia escolar en un terreno que desborda el aula.
En este contexto se observa que la discusión sobre calidad no se resuelve solo con percepciones generales: aunque el indicador de “mejoría” se mueve poco, hay segmentos de edad que reportan deterioro, y en ruralidad conviven expectativas altas con la idea de que la educación puede ser peor que en lo urbano. Además, el peso que se le da a la forma de enseñar y evaluar sugiere que la experiencia cotidiana en la escuela influye tanto en el desempeño como en la continuidad. La combinación de estos elementos apunta a un reto de permanencia que mezcla entorno, confianza y prácticas educativas.


