El Hogar de Paso para Fauna Silvestre en Caquetá.

“La tierra-selva sólo puede morir si es destruida por los blancos. Entonces, los riachuelos desaparecerán, la tierra quedará quemada, los árboles se secarán y las piedras de las montañas se quebrarán con el calor. Los espíritus xapiripë, que viven en las sierras y se quedan jugando en la selva terminarán huyendo. Sus padres, los chamanes, no podrán llamarlos para que los protejan nunca más. La tierra-selva se volverá seca y vacía. Los chamanes no podrán detener más los humos-epidemias y a los seres maléficos que nos enferman. De esta manera, todos morirán”.

 Davi Copenahua, del libro La Caída del Cielo.

Mientras cae la noche en Florencia, Caquetá, recibo una llamada de la profesora Norma, del Hogar de Paso de Fauna Silvestre. Un campesino disparó a un águila harpía con una escopeta, lo que compromete seriamente una de sus alas. Meses atrás había estado recorriendo la Amazonía con los integrantes de Soy Harpía Amazonia, monitoreando nidos en ceibas y achapos en lo profundo de la selva, comprendí la importancia de esta especie para el ecosistema y su rol en el control de la sobrepoblación de otros animales. Pero eso no es todo. Un águila adulta, al abrir sus alas, puede llegar a tener un diámetro de 2 metros; es un ave gigante y, debido a su tamaño, sus vistosas plumas y su característica corona en las hembras, resulta muy atractiva y genera curiosidad por ser vista de cerca. Este interés es uno de los problemas que amenazan su existencia como especie, sin pasar desapercibido que la perdida de habitat es su principal enemigo.

Conduzco a la sede de la Universidad junto a Fabio, mi compañero en este proyecto de documentación de guardianes de fauna silvestre en Caquetá. Al instante, llega un pequeño camión tipo furgón, del cual descienden integrantes de las fuerzas militares, la policía, estudiantes de medicina veterinaria y veterinarios, que traen en un guacal gigante al ave mal herida, que emite un olor a descomposición… al parecer, el ave estuvo en manos de su verdugo durante un par de días y solo con la intervención del hogar de paso accedió a entregar este ejemplar para intentar salvarle la vida.

El águila es llevada al quirófano, donde comienzan a estabilizarla y a darle algo de comer. Al día siguiente, la operan, pero le amputan una ala, lo que marcará su no retorno a su ambiente natural. Pasará a vivir en un bioparque o refugio que le garantice una buena vida, si se puede denominar así vivir amputado y lejos de su ecosistema, aunque le ayude a conservar su instinto animal. Sin embargo, se verá reducida a un pequeño espacio donde recordará su ceiba, su nido, su cacería y su vuelo.

El Hogar de Paso para Fauna Silvestre

El Hogar de Paso es un centro de recepción, evaluación, valoración, investigación y destino de especímenes de fauna silvestre que son producto del tráfico ilegal en el departamento de Caquetá. Fue creado en diciembre de 2004 por la doctora Gloria Elena Estrada- Cely y su difunto padre, el doctor César Augusto Estrada González. En este centro residen todos los especímenes que forman parte de la fauna silvestre del departamento, rescatados por entidades ambientales, la policía o la sociedad. Muchos llegan en condiciones deplorables, resultado de un cautiverio inadecuado, y algunos sufrieron maltrato por sus tenedores anteriores. Algunos han estado mucho tiempo en cautiverio, lo cual complica su recuperación, y otros son traídos tras ser encontrados en carretera, o tras chocar contra ventanas y parabrisas de vehículos. También reciben serpientes que ingresan a las casas en busca de refugio y alimento, aquí se reciben mamíferos, primates, citácidos, reptiles y no citácidos.

Los principales retos en este lugar son garantizar el bienestar y el mantenimiento de todos los especímenes. Cabe mencionar que muchos de estos especímenes que llegan en mala condición de salud no sobreviven; otros se recuperan y siguen en proceso de atención. En los últimos 10 años, se han recibido aproximadamente entre 480 y 500 individuos anualmente, en todas las etapas de desarrollo, desde neonatos hasta adultos, muchos de ellos llegan con amputaciones, heridas por disparos, cortes de machete, atropellos, quemaduras o en buen estado físico, pero cuya tenencia ha dado problemas a sus dueños, quienes optan por entregarlos voluntariamente.

El proceso de reintroducción es bastante complejo, especialmente considerando las enfermedades zoonóticas que estos ejemplares pueden transmitir y las que nosotros podemos transmitirles estando en condiciones de cautiverio. La profesora Norma Ganem menciona que, mientras realiza una revisión con estudiantes y biólogos en un fin de semana, cuando la mayoría descansaría, el equipo del hogar siempre prioriza a los animales que dependen de ellos para estar en condiciones óptimas y alimentarlos.

Conversando con Norma Constanza Ganem Galindo, la coordinadora y veterinaria principal del Hogar, me explica que si un animal o un espécimen llega en condiciones clínicas, se realiza una valoración detallada. Es importante mencionar que todos los especímenes en el hogar de paso cuentan con una historia clínica. Si un espécimen se encuentra en muy malas condiciones, se lleva a cabo una valoración completa y se estabiliza al individuo mientras se espera su evolución. Algunos de los traumas que presentan, así como las malas alimentaciones que reciben al ser forzados a vivir como mascotas o las enfermedades que contraen, pueden llevar, a pesar de los esfuerzos del equipo, a que estos animales terminen falleciendo.

El tráfico de fauna, la creencia de que la fauna silvestre puede ser domesticada, la curiosidad humana, la deforestación de hábitats y la intervención destructiva del hombre están llevando poco a poco a la extinción de los verdaderos habitantes de la selva amazónica.

Los individuos silvestres juveniles o bebés son los que llevan la peor parte de esto, puesto que son raptados a sus madres y no aprenden la forma instintiva de vivir en la selva para ser llevados a casa como mascotas.

Mamá Canguro

Cuando se trata de individuos muy juveniles, el proceso de atención es diferente. En el Hogar se lleva a cabo una actividad llamada “madre canguro” o madre sustituta, gestionada por las profesionales de la unidad de apoyo, como Lina Fernanda Ángel (médica veterinaria), quienes se encargan de la crianza de los neonatos que ingresan. Actualmente, Lina está a cargo de criar artificialmente una mona churuca y una osa hormiguera bebé. La idea es brindar a estos especímenes atención continua las 24 horas. Una vez que cumplan su tiempo, generalmente entre 2 y 3 años, dependiendo de la especie, son posteriormente integrados a los grupos que tiene el hogar.

Al preguntarle a Lina sobre el vínculo que se establece entre el equipo de trabajo y las especies, ella responde: “Sí, lamentablemente es muy complejo. Es difícil no desarrollar un vínculo con los animales que uno cuida, cría y ve todo el tiempo. Aunque no debería ser así, aquí se crean lazos y vínculos muy fuertes”. Santiago tiene conexiones muy estrechas con algunos primates y tigrillos; Norma mantiene un fuerte vínculo con los churucos, y Lina tiene una relación especial con los churucos y los monos maiceros carinegros. Estas interacciones van más allá de lo médico; representan una lucha consciente por salvar vidas, un aspecto que rara vez se menciona.

Un año después de esta conversación la bebé osa hormiguera ha muerto.

¿Qué hacemos?

El año pasado, Caquetá perdió un poco más de 18 mil hectáreas de bosque natural, el equivalente a 12,1 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), así lo muestran los recientes datos del Global Forest Watch del Instituto de Recursos Mundiales (WRI), una plataforma en línea que ofrece datos sobre la pérdida de bosques a nivel mundial. Dice el Diario El Espectador. Pero debemos dejar de reducir la perdida de bosque sólo a metros cuadrados y pensar en la fauna, la flora, la funga que estamos perdiendo y que después dan paso al tráfico ilegal.

El trabajo de este equipo de estudiantes, médicos, equipo de la Universidad es silencioso, tienen muchas barreras y como sociedad estamos llamados a hacer algo, primero desde la conciencia y luego desde la acción. El hogar necesita medicamentos, utensilios, comida balanceada para los animales, más voces contando lo que se hace para que el trafico de nuestra fauna pare y pedagogía con nuestra sociedad, necesitamos un equilibrio con nuestro entorno y más gente como Norma, Lina, Santiago, Gloria y César que den esperanza a nuestra tierra colona desligada por el respeto de la Amazonia y del rol que cumple en la regulación del clima mundial, porque el día que todo esté deforestado no vamos a comer oro, el ganado morirá, la biodiversidad no existirá y como especie seguramente y a este ritmo frenético y consumista vamos a desaparecer.

Texto de: Andrés Cardona.


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