Por primera vez en Caquetá, se producen helados con sabor a plantas aromáticas gracias al Programa Rutas PDET
Impulsar emprendimientos innovadores que, por primera vez, se establecen en la región a través del fortalecimiento de la cadena láctea del Caquetá con la producción de helados con sabores a plantas aromáticas como hierbabuena, limoncillo, albahaca y limón mandarino, es uno de los objetivos del Programa Rutas PDET, financiado por el Fondo Europeo para la Paz, y que empodera a las mujeres para que, con su trabajo diario, ayuden en la construcción del territorio.
Sobre el kilómetro 53 + 300 de la vía El Paujil - El Doncello, se encuentra la Finca Villa María, una extensión de 33 hectáreas adquirida por el padre de Alejandro Granados hace 38 años. En la actualidad, Alejandro, quien es médico veterinario zootecnista y propietario de este terreno, ha logrado no solo incrementar la producción de leche, sino también destacarse por su compromiso con la preservación del medio ambiente. Además, impulsa con éxito el negocio de helados de su madre y hermanas.
“Esta finca estaba siendo manejada de manera tradicional, de manera extensiva. Con el ingreso al Programa Rutas PDET, se implementó un sistema silvopastoril que ha aumentado el pastoreo y la producción de leche. Antes, el aforo de producción de pasto era de 219 gramos por metro cuadrado; pero ahora, con la intervención del Programa, se llegó a los 1.200 gramos. En el caso de la leche, se producían de 45 a 65 litros diarios cuando estábamos en picos de lactancia. Actualmente, estamos sacando alrededor de 140 a 150 litros diarios”.
Gracias a dicho incremento, actualmente, su madre y sus hermanas cuentan con un emprendimiento llamado Biribamba, donde transforman la leche para producir helados con sabores a plantas aromáticas que cultivan en la huerta que han establecido en la finca.
“Se han venido aplicando un poco las ideas innovadoras de mi madre y, con la ayuda de mis hermanas, se producen helados de hierbabuena, limoncillo y albahaca, lo que nos ha traído beneficios económicos extra junto con la rentabilidad de la unidad productiva desde el momento en que somos beneficiarios del Programa Rutas PDET”.
De hecho, a través de esta iniciativa, su finca se ha convertido en una auténtica escuela de campo. En este espacio, personas con interés en la temática han recibido capacitación en diversas prácticas, como la siembra de árboles para crear barreras rompeviento y proporcionar confort a los animales, la implementación de franjas destinadas a la seguridad alimentaria, cosecha de agua y el aprovechamiento de las aguas lluvias.
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