Excombatientes de las Farc rehacen su vida y trabajan de la mano de las comunidades
El Programa Rutas PDET empodera a las mujeres para que lideren diversas iniciativas en Caquetá que les generen ingresos económicos sostenibles
Con la firme convicción de empezar una nueva vida y ser ejemplo de reconciliación a través del trabajo con las comunidades del norte de Caquetá, Yudy Viviana Sánchez integra hoy la Fundación Semillas de Paz, Fundespaz, ubicada en la vereda Birmania, municipio de El Doncello, donde desarrollan tres proyectos productivos en una finca de 68 hectáreas gracias al apoyo del Programa Rutas PDET del Fondo Europeo para la Paz y que tiene como misión empoderar a las mujeres a través de la generación de ingresos económicos sostenibles.
Luego de pertenecer a las extintas Farc por cerca de treinta años y firmar los Acuerdos de Paz, en el 2019 decidió crear esta fundación con 57 personas más, quienes son víctimas del conflicto armado, habitantes del sector y personas en proceso de reincorporación que, como ella, quieren reconstruir el tejido social y aportar al progreso de la región.
“Tras los acuerdos de paz, nos establecimos en este predio para desarrollar tres proyectos productivos de ganadería sostenible, arborización y piscicultura. Hoy hemos fortalecido la iniciativa de ganadería gracias al programa Rutas PDET que nos ha ayudado con cerca de 15 millones de pesos que nos han servido para establecer potreros y sembrar pasto de corte que no teníamos”.
Con este pasto, han aprendido no sólo a sembrarlo en bancos forrajeros sino a manejarlo para que sirva de alimento para el ganado, lo que se refleja en la reducción de costos en comida para los semovientes. Sus labores diarias consisten en revisar las condiciones de salud y de alimento de los animales, comprar el concentrado que consumen las aves de corral que se tienen y verificar el avance del pasto y demás árboles frutales que han plantado para su consumo colectivo como la yuca.
“Con el Programa Rutas PDET aprendimos a manejar las 30 vacas que tenemos actualmente y cómo alimentarlas reduciendo costos. Además, tenemos 200 árboles sembrados que nos ayudarán a que el ganado, más adelante, tenga sombra en su propio potrero”.
Su vida, hoy en día, transcurre entre la finca y su casa ubicada en la ciudad de Florencia, donde reside con su esposo y con quien desea agrandar la familia y visita a sus padres y hermanas con regularidad.
Desde que lidera este proceso, ha sentido que esta nueva oportunidad debe aprovecharla para demostrarle a la sociedad que se puede salir adelante lejos de las armas y dejarle un legado a sus familiares y vecinos. Además, considera que su condición de mujer no ha sido impedimento para liderar estas tareas que, por muchos años, han sido catalogadas como labores para los hombres. Por eso, califica esta experiencia como enriquecedora, más aún cuando no ha sido cuestionada o estigmatizada en ningún momento.
“La experiencia con la comunidad ha sido muy bonita, ya que nosotros a través del tiempo en las Farc tuvimos errores con la misma población. Ahora ejecutando estos proyectos, nos damos cuenta que sí podemos trabajar con ellos y podemos remediar muchos errores que tuvimos. En mi papel de líder y vocera, no he visto que me hayan criticado por el hecho de ser mujer; al contrario, he recibido mucho apoyo por parte de todos los de la fundación y trabajar para mejorar nuestra calidad de vida”, explicó Sánchez.
Finalmente agradece al Programa Rutas PDET porque han mejorado la producción de leche, lo que genera más recursos para inyectarle a la finca y, en un futuro cercano, establecer una quesillera en el predio para transformar la leche y elaborar diversos productos.
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