Soledad
¡Hola soledad!, tus vaivenes me hacen dudar de tú fidelidad, hablan tanto de ti, algunos te temen otros te aman, pero yo aún no sé lo que siento por ti. Hay días en que te extraño como se extraña, al sabor que producen los labios de mi amor, ese amor que se marchó sin razón para mí, aunque no lo niego hay días que no quiero saber de ti soledad, hay días que mi alma se oscurece al punto de perder el horizonte, perder lo construido, lo vívido, lo amado e incluso el sabor particular que aún guardo en mis labios de lo que fue un amor. Soledad eres tan volátil como el amor que se produce en las noches de luces brillantes e intermitentes, de grandes bullicios, y de esmeradas conversaciones que se hacen inaudibles, con un afán constante de ser más veloz que la copa que se sirve sobre la mesa. Soledad ¿ por qué algunos te aman?, será que los has cautivado con algún placer que yo aún desconozco de ti, algún sabor particular que emana de ti y que por alguna extraña razón no soy digno de merecer tenerte como mi más gran amor. Mientras deambuló por las calles que acostumbré andar sin ti soledad, se me hace difícil ver como el mundo, ese mundo donde no te necesitaba, donde eras una desconocida para mí, al pasar los ojos juzgadores de quien seguro te conocen me ven, se ríen, se burlan, como sí una sentencia de muerte sobre mí recayera, como si ahora la única con la que tendría un pacto de amor eterno sería contigo soledad. Hay amores crueles, dulces, pero el tuyo soledad, no lo conozco por eso te escribo para que nos demos una oportunidad, ahora podría ser el momento justo, ahora estoy libre para amar, para entregarte todo de mí, puedo prometer que no voy a fallar soledad, aunque me gustaría escuchar en el silencio que te rodea que nuestro amor será recíproco, que no nos vamos a fallar, que tú y yo podemos encontrar una manera de vivir solos y felices.
Comentarios
Publicar un comentario