¿Un Habitante de Calle, puede renovar tu fe?
En nuestros días , pueden existir muchas paradojas..
Todos los días, llega a mi sitio de trabajo, un hombre relativamente joven, diría que podría tener uno veinticinco años, sin camisa en algunas ocasiones, sucio, zapatos rotos, pero siempre tiene una par de hechos que me dejan la cabeza hecha una burbuja.
Sobre las seis de la mañana, muy temprano, alguien podría pensar, para un habitante de calle o indigente estar despierto, pues este joven pasa con una sonrisa grande y desbaratada, ya son pocos los dientes que aún tiene, algunos están siendo consumidos por una caries devastadora y el consumo de las drogas, aunque no puedo asegurar eso porque nunca lo he visto, y me grita con una euforia poco común,… “¡Cristo te ama!", cada vez que lo escucho, me cuestiono, no cuestiono lo que me dice, cuestionó el ¿por qué?, el ¿como?.
Como es posible que alguien como él, no lo digo por su estado, lo digo por su condición, tenga la gentileza de recordarme “que Cristo me ama", algo que quizás todos suponemos, pero que quizás no vemos.
Mientras se retira, lanza su mano, que esta torcida, quizás algún día pueda conocer la razón, para que yo choque su puño con el mío, mientras se ríe.Ya van treinta días, todo los días es fiel, a su visita, a su saludo, me conmueve, me cuestiono y me pregunto, ¿cómo es posible ver el amor de Cristo en estas condiciones?, ¿por qué nos cuesta tanto verlo?.
Les había dicho que habían dos cosas que me sorprendía, pues la segunda es que su otra mano, siempre lleva comida, y les puedo asegurar que jamás lo he visto comer algo que parezca sacado de un bote de basura, es como si comiera en los mejores restaurantes, tortas frías, carnes, pizza, cosas que de seguro a muchos nos gustaría que hiciera parte de nuestro menú diario.
Todo los días vemos actos maravillosos, simples, sin ningún tipo de interés de figurar, actos de bondad y de amor por el otro, estoy convencido que este hombre, ha logrado más que los cientos de intentos de personas por hacer que pueda renovar la fe, sin discursos, sin nombres de Iglesias, sin reuniones, sin pedir dinero, solo con el simple hecho de siempre decir, “cristo te ama", y demostrar que es verdad, porque en su otra mano, siempre lleva su alimento, como una garantía de que lo que me dice es la verdad.
Este no es un escrito de fe, es un escrito, para demostrar que cualquiera puede cambiar un estado de ánimo, una tristeza, una amargura profunda en nosotros, o incluso devolvernos las esperanza, así que antes de decir algo negativo, dañino, piensa muy bien, y si no sabes que decir, solo diga,… “Cristo te Ama".
Bienvenido a la revolución de las pequeñas cosas..
Gracias por el apoyo, por compartir.
Los quiero mucho ♥️
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