Santa Ana, ¡la maldición!
Dos horas en un avión, cuatro en una canoa desbaratada que durante el viaje no solté una jarra, con la que sacaba el agua que entraba por un agujero y que pretendía hundirla, pero que no inmutaba al hombre viejo de profundos rasgos indígenas, con un semblante de alguien que nada le atemorizaba o que quizás ya lo habría visto todo, por las aguas y montañas que toda su vida había recorrido, durante el trayecto no produjo ninguna palabra, aunque trate de entablar algún tipo de conversación, siempre su respuesta era un profundo silencio que me perturbaba y me hacía sentir cada vez más solo. Después del viaje llegamos a un lugar que ellos llamaban el puerto, realmente no era nada comparado a un puerto, era un choza a punto de caer, rodeada por unos árboles y en ese instante logre escuchar su voz, era suave y me dijo -“ya llegamos, hasta aquí lo acompaño”-, sonríe y le agradecí, aunque en el fondo me parecía irónico, porque durante el viaje no me sentí acompañado.
Ahora empezaría mi camino hasta santa Ana, de repente apareció un hombre adulto, de mirada profunda y me dijo –“¿usted es el medico?”- me quede en silencio mientras lo admiraba, y no comprendía como en medio de esa profunda selva un hombre podría andar descalzo y con un pantalón corto, desgastado por el paso de los años, le respondí de manera enérgica que –“si”- y le pregunte de manera inmediata –“¿su camisa señor?”- y me miro sin hacer ningún movimiento en su cara, solo escuche cuando me dijo –“ sígame”- por primera vez durante este largo viaje empezaba a notar que las cosas no serían fáciles, y esa emoción con la que salí de mi casa, empezaba a disminuir radicalmente, y pensé que si valía la pena dejar la comodidad de la capital, de mi casa, mis amigos de la facultad de medicina, aunque llevaba solo horas de viaje ya empezaba a extrañar todo lo que había dejado, entonces me llene de valor y trate de explicar mis pensamiento de manera profesional, aunque siendo honesto no hay una explicación para la horrible sensación que empieza a embargarme, respiro profundo y solo acato a decir –“ bueno señor”-, el hombre se acerca y me intimida un poco y toma mi maleta, se la pone sobre su espalda, sin camisa, empieza a caminar y yo trato de seguir su ritmo, es difícil explicar cómo se movía entre la maleza, troncos puntiagudos sin sufrir ningún daño, en pocos pasos ya no podía seguir su ritmo, empezamos adentrarnos en la profunda selva.
Se empieza a oscurecer, pero no lo entiendo si apenas son cerca de las tres de la tarde, la respuesta es muy simple, lo espeso de la selva, el entramado de los arboles forman un techo, si podría llamarlo así, que no permite que la luz ingrese, esto aumenta mis temores y no aguanto más, -“señor como se llame, estoy cansado y tengo mucha sed”- le grite, el hombre se detiene de inmediato, se voltea y camina hacia mí y me dice –“me llamo Paquito”-…-“ya vamos a llegar”-, al escuchar su voz veo que algo no está bien y que hace un gran esfuerzo para pronunciar cada palabra, entonces le digo –“¿señor Paquito, descansemos un poco?”- él me responde –“es bueno seguir la noche es demasiada peligrosa”-, al escucharlo decir eso, sé que no está bromeando y renuevo fuerzas, me pongo de pie y seguimos caminando, no sé por cuanto tiempo camine, solo sé que no sentía mi cuerpo, las piernas, mi espalda, era como si se clavara un aguja en mí, cuando sentía que no podría seguir , me reevaluaba mi decisión, mi guía, Paquito dice,-“ya llegamos medico”-, escuchar esas palabras alegraron y aliviaron mi dolor.
Di unos cuantos pasos más y alcance a ver unas cuantas techos de lo que parecían ser casas, caminamos unos cuantos minutos más, me disculpo por no poder explicar los detalles del tiempo, pero creo que en estos momentos el tiempo dejo de ser importante, ahora solo deseo llegar a lo que será mi hogar, de repente Paquito se detiene, me mira fijamente y me dice con su voz ahora más ronca y suave –“¿no entiendo que hace un joven como usted en este lugar?-,…-“no mereces vivir lo que vas a vivir”-, hizo una pausa mientras yo trataba de entender lo que me estaba diciendo y luego continuo, –“¡ingresa solo al pueblo nadie puede saber que yo te ayude!”-, y se internó entre la montaña mientras se quitaba su pantalón desgastado de color gris, y quedaba completamente desnudo y se me perdía entre los chamizos y gigantescos árboles.
Me quede pasmado, sin pensar, con la mente en un profundo hoyo negro, mientras mi vida era como una gigante bola de boliche que se sostiene de un hilo delgado como el de la tela de araña, y las palabras del hombre golpeaban en mi mente, con un sonido perturbador, era el momento de regresar por el camino o debía seguir, averiguar por mí mismo lo que me quiso decir Paquito, quizás ustedes estarán pensando en este instante que lo mejor es regresar y no averiguar lo que sucede, pero la misma inquietud que usted tiene de saber lo que sucede me invita a seguir, eso fue lo que al final de mucho pensar decidí hacer.
Tome mi maleta del suelo para ponerla sobre mi espalda y continuar el camino, mientras camino mi mente hacia un proceso que denomine efervescencia, cientos de pensamiento y miedos empezaron apoderarse de mí, cada paso sentía el deseo de regresar, pero ya estaba frente a una calle que empezaba donde terminaba el camino, o una calle que terminaba donde empezaba el camino, sé que no es importante como lo diga.
Empiezo adentrarme en el caserío, su calle a la que llamare principal, es de un color rojizo, suave, y donde esta húmedo es lizo como jabón, está perfectamente delineada y curiosamente no tiene piedras, empiezo a caminar y lo primero que observo es una de las casas, aunque siendo más específico, parece más una choza, tiene un techo de palma, cercada con algo que llaman chonta, es una palma típica y muy común en la región lo que la hace de fácil acceso, a medida que avanzo las chozas empiezan a estar más cerca una de la otra, pero pareciera como si en este pueblo no viviera nadie, se escucha un murmullo entre los ranchos de paja, como si alguien estuviese tratando de salir, pero alguien no permitiera que eso sucediera.
De pronto me encuentro frente a tres opciones de vía, miro a mi derecha y había una roca de aproximadamente dos metros de grandor por metro de ancho aproximadamente y sobre ella hay una cruz dibujada de color rojo, con una frase que no se lee muy bien pero que entiendo, y dice –“¡maldito!”, no le presto mucha atención a lo que dice y ahora se empieza a oscurecer y debo decidir por cuál de los tres caminos debo tomar, decido seguir en línea recta, camino unos cuantos metros más y veo a un hombre sentado en la entrada de una de las chozas, me acerco al hombre y lo saludo de la manera más amable posible, -“ ¿señor cómo está usted?”-, después de unos instantes de un profundo silencio, su respuesta fue –“¿que se le ofrece joven?”-, a lo que respondí,-“ soy el médico, señor”-, el hombre soltó una carcajada por varios segundos y me miro, se intentó levantar de la silla y me dijo, -“¿medico?-, ¿de qué?, aunque no entendía su pregunta, mi intención era hacer amigo, así que le dije, -“vengo de la facultad de medicina, porque aquí necesitan un médico, y quiero ayudar”-, el hombre me miro, luego agacho su mirada, y pude percibir un gesto de burla en su rostro, y me dijo, -“ entonces usted busca el puesto de salud o mejor, lo que queda de él”-, yo respondí de inmediato, -“por supuesto, ¿dónde es?, me miro y dijo -“debes regresar y hasta la roca maldita y tomar la calle de la izquierda, al final de la calle, está el puesto de salud”-, le agradecí y emprendí el camino, no entendía cómo era posible que después de mi gran esfuerzo estas personas no valoraran lo que hacía por ellos, mientras caminaba a lo que sería mi hogar, observaba las chozas y las difíciles condiciones en que vivían, y eso me confundía aún más, sus necesidades eran muchas y yo podría ayudar.La oscuridad empieza a tomarse el pueblo, y me inquieta la soledad, silencio que tiene este lugar, de repente alcanzo a ver en el fondo de la calle al lado izquierdo un letrero a punto de caer sostenido por un par de palos que están en total deterioro por el paso de los años alcanzo a leer –“puesto de salud”-, un sentimiento de alegría, nostalgia me embarga, ahora estoy frente a lo que será mi hogar, y mi lugar de trabajo, pero no es lo que imaginaba, es un rancho de madera, con un techo de algo que parece hojas de palma.
Descargo mi maleta y trato de ingresar pero la puerta esta atorada, forcejeo con ella, hasta que logro abrir un pequeño espacio por donde alcanzo a deslizarme para ingresar, jalo mi maleta y valla está más oscuro, empiezo a buscar en mi equipaje algo que iluminar y mientras busco, encuentro una manilla que no sé cómo llego ahí pero me trae recuerdos aunque ahora mi único interés es alumbrar este lugar, ya no es mucho lo que alcanzó a ver, ahí está la linterna, cuando la tomo en mis manos pienso en mi madre y le agradezco, la enciendo y empiezo a recorrer lo que será mi hogar, hay un espacio amplio que llamare sala de espera, una habitación con una camilla y algunas cosas que parecen medicamentos, instrumentos quirúrgicos, y luego una habitación, a diferencias de las otras, esta tiene una puerta de madera, que a primera vista era como si una fiera la hubiera intentado derribar, una gran cantidad de marcas que parecen arañazos, y lo que en algún momento fue un cerrojo estaba roto, me emocionaba saber lo que encontraría, así que la empuje con cuidado mientras alumbraba con la linterna, todo estaba totalmente revolcado, había una cama pequeña, un lugar para colgar ropa, donde aún hay algunas prendas, que al tocarlas por mi curiosidad se desasen en mis manos, debido al paso del tiempo o a la gran cantidad de plagas que hay en estas selvas, sigo caminando por el cuarto y sobre una pequeña repisa hay un portarretrato, lo tomo, le quito el polvo y en ese instante me doy de cuenta que estoy en el lugar correcto, lo pongo nuevamente en su lugar, y una gran mancha sobre suelo cubre parte del piso de madera, es de color negro y me intriga, me pongo de rodillas, con mi dedo froto la mancha, es algo gruesa, además mantiene una textura que se me hace familiar, no es momento de entrar en detalles, continuó recorriendo la vivienda y siendo muy honesto esto me molesta, las condiciones en que se encuentra este lugar, ahora lo que deseo es descansar, así que vuelvo a mi maleta y mientras camino hacia ella de repente, algo salta sobre mí, y cae sobre mi frente, caigo al piso, gritó, entró en pánico lo que me impide levantarme y no alcanzó a ver nada, trato de apuntar a todos lados con mi linterna, no observo nada y de pronto pasó la luz por la pared, una rana está mirándome fijamente, le alumbró vuelve y salta sobre mí, la rana le gusta la luz brillante que produce mi linterna, aunque me tranquilizó un poco mi corazón está a punto de salir, me la quito de encima, tomo mi maleta y empiezo a buscar unas velas con la que alumbrar, las enciendo, hoy dormiré en una tienda de campaña, la organizó en la sala de espera, sacó un par de enlatado que he traído para comer, es momento para descansar, mañana será un largo día, hay mucho por hacer, me voy hasta la alberca, hay agua aunque está llena de ranas, sacó con una taza unas cuantas para bañarme, aunque hay algunos animales que no alcanzó a ver por la poca luz que producen las velas, trato de no dejarme asustar, fue un baño rápido.
Entró en mi tienda y por fin después de este largo viaje podré descansar, pongo mi cabeza en una improvisada almohada, un pantalón al que enrollo, el sostendrá mí cabeza, y en un instante ya estaba dormido, no sé qué horas serían de la noche o madrugada, cuando siento unos pasos en la casa, aunque intente levantarme, encender la linterna, no podía, sabía que estaba muy cerca de mí, en un instante sentí como si estuviera encima de mí, trataba de abrir los ojos, de moverme, todo era demasiado extraño, esa sensación de realidad y ficción en un solo instante, solo duró un par de minutos, después de un par de minutos logre conciliar nuevamente el sueño.
Un nuevo día, me levanté aún un poco cansado, pero con ganas de continuar con lo que vine hacer, así que lo primero que haría sería organizar la vivienda, así que busque entre las cosas, una escoba con la que sacaría la gran cantidad de basura que se ha acumulado por el paso del tiempo, trato de hacer las cosas lo más rápido posible, estoy ansioso por tener un contacto más directo con la gente, así que organizó lo que más puedo, sacó algunas cosas que ya no sirven, aunque me emociona ver algunas pertenecía, me dice mucho de la persona que vivía en este lugar, trato de avanzar, después de dejar la sala de espera y el consultorio en condiciones adecuadas, me dirijo a la habitación, en esta tengo bastante trabajo, porque tengo una serie de dudas que deseo aclarar, que además me permitirán tomar decisiones en lo que deseo hacer en este lugar, son muchas las cosas que tiene esta habitación que me emocionan, me hacen sentir nostalgia, su olor, que a pesar del tiempo se mantiene, con la luz del día, observo detalles que me permiten entender la personalidad del hombre que vivió en este lugar y que ahora yo voy a ocupar.
Quiero asegurarme que esta noche dormiré mejor, así que empiezo a mover las cosas que están sobre la cama, y hay algo que llama mi atención, esto ya lo he visto en otro lugar, así que salgo de inmediato de la habitación, tomó mi maleta y ahí está, lo que al principio no le puse mucha atención, y que encontré cuando abrí el equipaje, es otra manilla, la tomó, la comparó con la que está sobre la cama, y son muy similares, del mismo material, aunque una más deteriorada por el paso del tiempo, pero me intriga como llegó esta manilla a mi maleta, - “¿Paquito tendrá algo que ver?" - , pienso en ello pero no veo ninguna relación directa, así que la mejor manera de aclarar estas dudas es buscar al extraño hombre, tomó las dos manilla las junto, las guardo en mi maleta, continuó organizando estas pertenencias a las que luego le dedicaré más tiempo a detallar, ahora me afana el hecho de poder conocer el lugar, las personas a las que voy ayudar a dejar de sufrir.
Termino de organizar por decirlo de cierta manera, sacó un poco de veneno que he traído y fumigo el viejo colchón en el que tratare de descansar, para matar una plaga de lo que parecen pulgas, salgo de la habitación veo la puerto y el cerrojo y sé que necesita un pronto arreglo, pero deseo preparar algo de comer, hay un fogón de leña, unas ollas viejas, y no me animo a encenderlo, aunque estoy preparado para todas estas situaciones me tomaría más tiempo, así que es hora de recorrer este lugar.
Antes de salir de la casa, me asomo por una pequeña ventana para observar lo que pasa afuera, pero todo está muy tranquilo, así que salgo un poco temeroso, y empiezo a recorrer el lugar, a diferencia del día anterior ahora empiezo a ver más personas que recorren las calles, van vestidas con una especie de bata, algunas tienen unos colores muy vivos, otras son de un solo color, son lo que parecen trajes típicos de esta comunidad, mientras camino, voy observando, levantó mi mano derecha, con un – “¡Hola, ¿cómo están?!”- aunque sus respuestas no son muy audible, sé que están respondiendo a mi saludo, de pronto una de las chozas entra y sale gente, me intriga, me acerco con alguna precaución, y es una especie de tienda, donde venden algunos productos de aseo, alimentos básicos, entró saludando, y una mujer de unos 60 años está detrás de lo que parece una vitrina, haciendo algunas cuentas en una hoja de papel, levanta su rostro, sonríe, y me responda – “¡Hola joven, bienvenido!” -, el primer saludo amable desde que llegué a este lugar, a lo que le respondo – “¡mucho gusto, señora!”- ella de inmediato me dice - “¡me llamo Josefa!” y – “ ¿y usted?", cuando estoy a punto de presentarme, en la calle se escucha gritar a una mujer, salgo de inmediato y es una pelea entre dos hombre, armados con unos machetes, cuando uno de los hombres se abalanza contra el otro la mujer se interpone para detener la pelea, y el machete le corta el cuello instantáneamente, el tronco de la mujer cae sobre el hombre, después me entero que es su esposo, el la deja caer sobre el suelo, se abalanzó contra el hombre dándole un golpe con su machete sobre su mano derecha con la que sostenía el machete, el brazo cae sobre a tierra, y cuando pensé que se detendría el ataque continua, el hombre se abalanzó dándole con el machete sobre el cuerpo, es difícil olvidar ese sonido del machete sobre el cuerpo, era como cuando se golpea un tarro vacío, los gritos de dolor, el desespero del hombre tratando de huir, pero todo es imposible, el hombre queda sobre el suelo totalmente destrozado por la cantidad de heridas producidas por el machete, el hombre mira hacia donde estamos un pequeño grupo de personas observando, y fija su mirada en mí, en ese momento un frío profundo se apoderó, mis piernas temblaron, pero traté de mantener la calma, el sujeto se acerca a donde su esposa, coge el cuerpo lo sube sobre su espalda y con la mano toma su cabeza, empieza a caminar, al pasar por el frente de donde estoy, se detiene por un instante, entre los dientes murmura, - “sepúltenlo" – el sujeto continúa, no salía de mi asombro, el tiempo se detuvo por unos instantes, y cuando regrese de ese estado, la gente que me rodeaban ya no estaban, me acerqué con sigilo, para observar de cerca, hay sangre por todos lados, y la carne aún producía una especie de movimiento, lo que aún me impresionaba, me acerqué un poco más para ver la escena, ¡me parecía emocionante!, ahora empezaba entender el lugar en el que estaba, decidí de inmediato de volver al rancho, para entender la situación, mientras algunas de las personas hacían lo que sería el proceso de levantamiento, nadie dijo nada, nadie se conmovió, fue como si nada hubiera pasado, solo pensarlo me atemorizaba, me emocionaba saber que este lugar era diferente a lo que pensé, para lo que me preparé, me empezaba agradar.
Pasó el tiempo demasiado rápido, llegó la tarde y regrese a recorrer las calles de este pueblo, mientras caminaba miraba el piso, su color rojizo y pensaba, este color debe ser sangre de la cantidad de gente que quizás muere, me impresiona saber que no había ley, un policía o alguien que pusiera el orden, que necesita este lugar, empiezo a notar algo bastante extraño, mientras camino observo a las personas, y los hombres y mujeres mayores tienen una especie de dificultad en uno de sus brazos, mientras recorro el lugar, me esfuerzo por ser muy amable con los lugareñas, con una gran sonrisa, voy observando lo raro que se ve, aunque me intriga, sigo buscando la manera de ganar la confianza de los habitantes de Santa Ana, estoy nuevamente frente a la gran piedra, me quedo frente a ella, observando detenidamente, lo que dice, ¡su tamaño, era intrigante!, de pronto escucho la voz de alguien que me dice – “¡¿usted es el médico, verdad?!"- a lo que respondo- “ si señor" – el hombre con un tono de chiste me dice -entonces de piedras no sabes mucho, de razón lo veo tan interesado"- , a lo que respondo con una sonrisa, y le dije – “ está en lo cierto, de piedra no se mucho, pero quiero aprender",- “eso es interesante si viene de un joven, púes le cuento esta piedra tiene muchas historias, todas atrayentes, las más interesante y con algo de misterio”-, lo interrumpo y le digo- “ cuéntame”- el hombre sonrió y dijo -"¡claro!"- , “se dice que la roca cayó del cielo, en una llama de fuego, que iluminó toda la región, el pueblo quedaba a unos treinta minutos, nuestros ancestros siguieron la fuerte luz, llegando a este lugar, dejando una zona completamente plana y despejada, lo que al principio llamo la atención de todos, toda la comunidad vino a ver la roca, incluso empezaron adorarla, con ofrendas, danzas, todos los ritos sagrados, un día nuestros ancianos nos dijeron que buscaremos la protección de esta roca, todos decidieron trasladarse a vivir en esta zona, al principio toda era muy normal, y empezamos hacer algo que nunca se hacía, empezaron a tocar la roca, era como querer matar la curiosidad, era algo que nunca habían visto, el hecho de saber que había caído del cielo, nos llamaba la atención, al poco tiempo empezaron a pasar algunas cosas, bastantes extrañas, la gente comenzó a enfermar, fuertes dolores inexplicables, fiebres, empezaron a enloquecer, decían cosas incoherentes, y nuestros médicos, no lograban saber que sucedía, oraciones, ritos y nada calmaba la furia de los dioses, empezaron a morir los niños, adultos, convulsionaban y moría rápidamente”-
-“Así que el pueblo se reunió alrededor de esta roca, y decidimos por primera vez buscar ayuda, se escogió una comisión de hombres, para que buscarán en otras tribus cercanas ayuda, pero todo era infructífero, así que al ver que el pueblo seguía muriendo, se tomó la decisión de buscar ayuda en los hombres blancos, en la medicina tradicional, y un grupo se fue en busca de un médico como usted, era difícil la decisión, porque nosotros tenemos nuestra medicina, nuestra cultura, pero era una decisión desesperada, el grupo partió, y durante horas, días viajaron buscando ayuda, tardaron mucho, yo estaba niño, y el desespero era impresionante, recuerdo a mis padres todo el tiempo tratando de que no nos acercáramos a la ¡maldita roca esta!, pasaron aproximadamente unos quince días cuando el grupo regresó, para mí ya era tarde mis padres murieron, es difícil olvidar ese día, llegaron con un hombre joven, como de unos treinta años o más, y nos reunieron, ¡aquí en la roca!, los que quedábamos y nos dijeron, les presentamos al médico que nos va a salvar, fue la única persona que estuvo dispuesto a venir, el hombre era más bien tímido, no dijo nada, sólo aceptaba con su cabeza, inmediatamente, organizaron el lugar donde acomodarían las cosas que traían para que empezará a trabajar, se ubicó en el mismo lugar en el que estas en lo que hoy es el puesto de salud, descargaron, las cajas con medicinas, una camilla, y algunos trastes que traía, la ilusión regresó, el médico se convirtió en una esperanza, así que todos deseábamos que empezará, todos teníamos cifradas nuestra confianza, la medicina ancestral que por siglos practicamos no lograba detener las muertes, así que necesitábamos una nueva esperanza”-.
-“Ese día termino demasiado rápido y la noche llegó, pero el hombre estaba dispuesto a colaborar, así que después de terminar de instalar las cosas que necesitaría, salió a la puerta mientras los enfermos más graves se agrupaban en la entrada, como eran muchos decidieron que lo mejor era empezar con los mayores, que se encontraban en un grave estado de salud, así que el hecho de saber que alguien podría realizar un proceso médico diferente al que siempre hemos conocido lo hacía interesante, el primero que entró era uno de los ancianos, así que los más pequeños tratábamos de ver entre las rendijas lo que sucedía, siendo franco no paso mayor cosa, el médico sacó unos instrumentos y lo reviso, luego le puso algunos líquidos, y de repente el anciano, ¡comenzó a convulsionar!, y a segregar un extraño líquido, en menos de un minuto el hombre estaba muerto, a diferencia del resto de personas que estábamos viendo, el único que mostró cara de dolor fue el médico, realmente todos pensamos que ya no tendría la fuerza para vivir, así que nadie lo recriminó por la muerte del anciano, en esa noche, los cuatro que atendió todos reaccionaron igual, ¡todos murieron de la misma manera!, fue una noche difícil para el médico, la muerte le dio la bienvenida, y no fue la última vez”-.
Mientras el hombre hablaba yo estaba atónito escuchando la historia… el hombre me miró fijamente y me dijo –“Ya te conté bastante por hoy”- Le agradecí, y me despide amablemente, mientras caminaba hacia la casa, pensaba en el medico que estuvo antes de mí, y lo difícil que fue para él, y por un instante sentí miedo, pero en parte me alegra saber lo que ha pasado, eso me permitirá guiar mis pasos en lo que he venido a realizar, y saber mejor en cómo debo desarrollar mi plan, ser médico me hará más fácil las cosas, es hora de descansar, mañana será un gran día, ya está todo listo para empezar, ya deseo tener mi primer paciente.
Como todo en este pueblo es un misterio, cuando llega la noche este hecho se hace más real, sonidos extraños, el viento sopla con fuerza, una lluvia suave y constante cae, y tengo la percepción como si alguien me vigilará, aunque a quien podría interesarle un simple médico con la intención de ayudar, la noche se hace larga, pero los sonidos fastidiosos del canto de los gallos, cuando aún la oscuridad esta apoderada del pueblo, se hacen recurrentes y pareciera como si el canto invitará a otros animales hacer lo mismo, los sonidos son penetrantes y se hace difícil descansar, aunque trato de no dejarme afectar, aunque preferiría que tal situación no pasará.
Aunque trato de continuar con mi descanso es difícil, permanezco acostado esperando a que salgan los primeros rayos de luz, fijo mí vista en un pequeño agujero que hay en la habitación, y me quedo observando detenidamente y a medida que mis ojos se fijan, empiezo a detallar, ¡¿qué es lo que veo?!, son lo que pareciera como ojos, son de un tono verdoso, claros, trato de levantarme de la cama para observar mejor… ¡pero qué pasa, no puedo!, mi cuerpo esta inmóvil, estoy amarrado sin ataduras, intento levantarme pero me es inútil, intento hablar pero no logró producir palabra alguna, de repente la imagen desaparece y me logró levantar rápidamente, trato de ver lo que era pero los primeros rayos de luz aparecen en el horizonte, ¡me siento agotado!.
Pero el deseo de cumplir con mi objetivo me anima a continuar, además hoy empezaré, ya estoy ansioso de saber quién será mi primer paciente, trato de hacer todo más rápido, preparo algo de comer, todo está listo, así que abro la vieja puerta, miró a ambos lados de la calle esperando a ver quien aparece, realmente este pueblo da la impresión como si no hubiera nadie, así que ingresó nuevamente, preparo un café, tomó el retrato, lo observo y pienso en que quizá no seré capaz, pero todo estos años de mi vida he estado esperando este momento.
De repente escucho una voz que grita –¡“medico”!- a lo que respondo – ¡“sigan, ya los atiendo”- mientras salgo de la habitación mantengo mi vista en el retrató, ahora estoy al frente de tres personas, una mujer, un hombre y un niño, en ese momento pienso en quien será el paciente, mientras en el fondo de mi ser deseo que no sea el niño, la señora me mira, con la voz apagada me dice –“doctor el niño y mi esposo están muy enfermos”-, a lo que asiento con mi cabeza, y los hago pasar a la sala, siento al niño en una camilla, mientras le digo al hombre que ya lo atiendo, reviso al menor, presenta fiebre pero no es grave, así que le doy unos medicamentos para que se ponga mejor, aunque les pido que permanezcan mientras reviso a su padre, el hombre me dice que se ha venido sintiendo mal, le pido que se suba a la camilla, le pido que se quite la camisa, y mientras lo hace, quedo perplejo su brazo izquierdo pareciera como si no se hubiera desarrollado, es delgado, sin fuerza, así que le pregunto si nació con esa condición, a lo que el hombre no me responde, así que insistí en saber lo que sucede, me respondió, -“es una larga historia”-, a lo que yo le dije tenemos tiempo hombre, así que lo escucho mientras lo reviso.
El hombre con algo de arrogancia me dijo – “está bien”- , -“éramos una comunidad tranquila, hasta que nuestros ancestros decidieron mudar el pueblo alrededor de esta maldita roca, la que está en todo el centro del pueblo, nací bien para responder su pregunta, pero enfermamos inexplicablemente, comenzamos a morir, hasta que decidimos acudir a la medicina de ustedes, llegó un hombre que decía saber de medicina, y comenzó a realizar sus tratamientos en nosotros, todos los días moría alguien como resultado de los procedimientos, nuestros ancianos, niños, jóvenes, algunos no estábamos dispuestos a recibir estos tratamientos y nos opusimos rotundamente, éramos un grupo de curanderos, expertos en medicina tradicional, nos hacíamos llamar los Tigres, eran sabios, rápidos en la búsqueda de solución a las enfermedades, pero la gran mayoría en su desespero empezó a buscar ayuda en los hombres blancos y su medicina, pero los Tigres perdimos control, poder y empezamos a separarnos, en ese momento cometí mi más grande error, acudí al médico, clavo una aguja e mi brazo, empecé a tener un ataque, no morí como muchos otros, pero mi brazo se secó, cada hombre y mujer de este pueblo que el medico clavo sus agujas en nuestros cuerpos y no murió tiene un brazo seco, nos recuerda nuestro error”-.
-“Padezco de grandes dolores, la sabiduría se fue, el poder se fue, ya no soy un tigre, sólo soy un hombre, ¿cómo le parece la historia médico?... - ¿porque vino, si usted está en esta situación por culpa de un hombre que hace lo que hago yo?-…- “médico eso ya no importa, que más daño podría hacerme con una sonrisa en la cara”-.
-“Hombre su salud está muy mal le digo, es necesario aplicarle un medicamento ¿está usted de acuerdo?”-, el hombre me mira y dice –“¡claro joven!”-, es posible que se sienta un poco mal, pero sólo será un rato y luego descansará, me emociona saber lo que sucederá, le aplico el medicamento y lo despachó a su casa, siento emoción de saber lo que pasará aunque en el fondo lo sé, me despido amablemente, el hombre se marcha con su familia, los acompaño hasta la puerta, miró hacia ambos lados de la calle mientras ellos caminan por esa tierra rojiza, aún los alcanzó ver, ¡de repente el hombre cae a tierra de manera instantánea, fue antes de lo previsto!, mientras los gritos de la mujer alteran la tranquilidad pidiendo ayuda, empiezo a caminar hacia ellos, para brindarles ayuda, pero es tarde, la mujer me pregunta -“¿qué le pasó?”-, a lo que le respondo que sufrió un ataque fulminante al corazón, lo siento señora.
De repente alguien se acerca, una mujer de edad, es diferente tiene los ojos de un color verde extraño, dijo – “¡eso no es un ataque al corazón!”-, a lo que le respondo entonces que es, ella me miró y me dijo en voz baja – “¡usted sabe!”-, quede pasmado y me volví inmediatamente al consultorio, estoy nervioso, intranquilo, tomó el retrato, trato de sentir algo de paz, estoy haciendo lo correcto, esa mujer quien es, esos ojos son como si ya los hubiera visto, creo que debo ser más cuidadoso con mis acciones, si quiero lograr mi objetivo y volver a mi casa con vida.
A partir de ese comentario que considere como una advertencia tome mis precauciones, debía mejorar mi actuar, se mas sigiloso, así que recompuse mi formula médica, y continúe atendiendo, ya mis pacientes no deben morir tan rápidamente, algunos se tomaban horas, otros algunos días, así que mi plan comenzaba a surtir efecto y mi propósito a cumplirse, me tomaba en algunas ocasiones el tiempo de seguirlos hasta su casa, para escuchar como gritaban del dolor, mientras sus muertes se hacían, lentas pero seguras, mientras sus órganos eran destruidos lentamente por los medicamentos, no lo niego al comienzo, sentía un poco de dolor, pesar por sus vidas, pero luego sé que tal situación no debe generarme ninguna lastima, todo parece indicar que mi plan está funcionando en poco tiempo mi alma sentirá paz, y podre marcharme con la tranquilidad de lograr mi objetivo.
Mientras me tomaba un café, viendo el atardecer rojizo, los frondosos árboles, y con la una gran sensación de paz, cuando la noche empezaba a caer, entre la mezcla de oscuridad y luz, veo venir la silueta de alguien que camina hacia mí, no logro percibir con facilidad, si es un hombre o una mujer, así que me pongo de pie para tratar de ver quien se acerca, a lo lejos lo escucho decir – “¡buenas tardes médico!”- a lo que le respondí –“¡buena noches!”-, “¿en que le puedo ayudar?”- “el hombre respondió con una carcajada”, y me dijo, -“soy yo, su amigo, el contador de historias de este pueblo”- , inmediatamente recordé al hombre, con él había tenido la conversación frente a la roca, así que le respondí con amabilidad y lo invite a seguir.
-“no espera una visita a esta hora le dije”, a lo que me respondió, -“es verdad, generalmente a esta hora los dolores del pueblo aumentan, y nadie sale de casa”- aunque no entendí su comentario, me pareció bastante extraño, así que le dije, -“siéntese y le pase una taza con café”, el hombre la miro, levanto su vista, y note cierta desconfianza, le sonreí, le dije –“está bien azúcar”,- el hombre sonrió, se tomó un trago de café.
Le dije a qué le debo el honor de su visita, el hombre respondió, - “quiero terminar la historia, creo que le puede interesar”,- yo le dije- claro, que tal si me explica, eso de que en la noche, aumentan los dolores, el anciano sonrió y me dijo – “tranquilo ya se lo explico, sonrió y puso la taza de café en el piso, mientras me observaba, se quedó mirándome y me dijo, ¡¿usted se me hace conocido?!”- , yo inmediatamente le respondí – “eso es imposible”- el hombre replico – “nada es imposible en este lugar”- le respondí- que de pronto me parecería a alguien y trate de darle algunas razones médicas cuando ese tipo de situaciones suceden, no quedo muy convencido a mi parecer, así que le dije - bueno anciano y ¿qué sucedió con el médico?- el anciano me dijo- “joven las cosas se pusieron muy mal, la gente continuaba muriendo, todo lo que el medico hacia era infructífero, y paso algo muy terrible, nuestra tribu se dividió algo que en siglos de historia jamás había sucedido, nuestros sabio también lo hicieron, dos familias de sabios que siempre habían luchado juntas los tigres y las serpientes empezaron a luchar entre sí, una lucha por restituir las raíces ancestrales, los tigres estaban en contra de la medicina tradicional y las serpientes creían que era posible tener la ayuda de este tipo de medicina sin perder, las habilidades de las que disfrutábamos, el medico continuo trabajando, realizando estos procedimientos, y al poco tiempo los resultados se empezaron a ver, los que no morían, sus extremidades superiores empezaban de manera inexplicable a secasen, a perder fuerza, movilidad, aunque nadie reclamaba, o pedía explicaciones por los resultado médicos, la lucha entre nuestros ancestros se hacía más acérrima, mientras se hacían celebraciones, ofrendas a la roca con el fin de aplacarla, y detener la maldición que nos extinguía, se desato un pelea, que duro dos días, fue una masacre, los instrumentos que por siglos habían sido utilizados para la adoración y el trabajo del campo fueron con los que se asesinaron, los tigres y las serpientes, nuestros sabios, se acabaron entre sí, la locura era total”-.
Mientras el anciano me cuenta lo interrumpo y le pregunto por el médico- el anciano me miro y dijo – “en ese momento todo era caos, yo me escondí en lo que creí que era seguro, me retire a la parte alta y ahí me mantuve, solo escuchaba gritos de dolor, realmente no sé qué hizo el medico pero sobrevivió”-.
-“Después de esa batalla, las dos tribus al parecer desaparecieron, y la todo lo que éramos desapareció, bueno eso era lo que se creía, el medico continuo, pero las muertes continuaban, hasta que un día, el medico apareció muerto, fue despedazado, y le dieron una sepultura que aun nadie conoce, nadie sabía de su familia”-, - nuevamente interrumpo al hombre, aunque trato de mantener la calma, le pregunto que quien lo mato, y la razón, el anciano me responde sin titubear, - “dicen que los tigres, y creo que sí, observe las paredes y los rayones en la puerta son de un tigre, dicen que el medico hacia parte del grupo de sabios de las serpientes y que durante todo el tiempo que realizo los procedimientos los que morían a manos del médico generalmente eran los miembros de los tigres o los que hacían parte de este grupo de sabios, lo que despertó la ira de ellos, y lo asesinaron”-.
-¿Señor un tigre mato al médico, luego usted no dice que son un grupo de sabios, como es eso posible?, el hombre sonrió, me miró fijamente y dijo –“ los sabios tienen muchas habilidades, una de ellas la capacidad de tomar la forma del animal al que pertenecen, y atacar o hacer lo que deseen, realmente el ataque fue de un tigre, aunque pudo haber sido cualquiera de los sabios, por lo tanto si esto responde su pregunta el medico era una serpiente, si los comentarios son realmente ciertos, nadie sabe dónde fue sepultado el médico, según las tradiciones cuando alguien es asesinado por algunas de estos dos grupos, no se sabe dónde dejan sus cuerpos, dicen muchas cosas, que son quemados para evitar que vuelvan a regenerarse o sean ayudados, realmente joven este pueblo ha vivido los más horribles horrores, queremos dejar a un lado este pasado, deseamos que nuestros pueblo por lo menos encuentre paz, pero según se dice al parecer las muertes inexplicables han regresado, y los dos grupos tanto tigres, como serpientes estarían reagrupándose, y estos serían los primeros resultado”-.
- ¿pero que interés habría de iniciar una nueva guerra anciano?…- “joven, quiero que entienda una situación, la batalla de la que le hable, dejo como vencedores a los tigres, lo que significa que las serpientes, tuvieron que abandonar la aldea, refugiarse en la montaña, dejando sus familias, viviendo como nómadas, una situación que ya se había vivido, que deja claro que los sabios estarían retrocediendo y sufriendo, las comodidades que tenemos, el hecho de estar juntos en parte nos hace fuertes, en una selva inhóspita y alejada de todo, según se comenta en baja voz, las serpientes desean regresar”-.
y ¿cómo reconocerlos?, -“pues medico la verdad es una gran pregunta…solo te puedo decir algunas cosas que he escuchado, de los tigres se dice que sus ojos alumbran de noche y son de algunos colores muy vivos, resplandecientes, y de las serpientes son rápidos en la selva, andan desnudos y conservan una especie de manilla que los identifica y que solo ellos reconocen, son muy sigilosos, astutos, engañan con facilidad, ¡pero medico mi intención no es asustarlo!, mi intención es que sepa de nosotros, nuestra cultura”-, a lo que respondí – no se preocupe, me gusta la historia, y perdone que le pregunte anciano, ¿usted de qué lado esta?-, el anciano me miro, se quedó pensando por un momento y me dijo – “de la vida, no creo que en la violencia como solución, pero entiendo los motivos de cada quien, en el momento que tenga que tomar la decisión lo haré”- le respondí que su posición era razonable.
Por unos cuantos minutos hablamos de algunos asuntos de poca importancia, mientras el continuaba tomándose su café que para mi gusto estaba bastante frio, mientras algunas hormigas ya se habían apoderado de la taza, pero el anciano no le presto mucha importancia, el hombre se tomó su ultimo sorbo de café y me dijo, -“¿medico usted que tiene que ver con las muertes, de los últimos días?”- su pregunta me sorprendió y le respondí de manera enérgica, ¡nada!, él sonrió y me dijo –“creo que usted ya está de algún lado, creo que no soy el único que lo ha notado, además es muy difícil que alguien como usted llegara a un lugar tan apartado, solo con la intención de ayudar, realmente no lo creo, llegar a este lugar tomaría días, semanas en lograrlo, pero al parecer usted lo hizo demasiado rápido, como si alguien estuviera muy interesado en su visita, pero pronto nos daremos cuenta si mis razonamientos son lógicos, pero no se preocupe el tiempo lo aclara todo”-…- mientras se levantaba de la silla, no paraba de sonreír, y dijo médico, -“fue un gusto poder visitarlo, hasta aquí las historias”-.
Me puse de pie, le agradecí, y le dije ¡de seguro no habrán más historias, que lastima porque ya me estaban emocionando!, también le sonreí, mientras lo acompañaba a la salida, se despidió y mientras se perdía en la oscuridad, con un grito me dijo – “¡me llamo Fermín!, aunque en este lugar no importan los nombres, más bien lo que somos”-.
Cerré la puerta rápidamente y fui al cuarto y tome, el retrato lo observe, rebusque en mi maleta, saque las dos manillas, la que había encontrado en la habitación y la que había aparecido en el bolso de manera extraña, que no le puse interés en ellas, me quede observándolas, no miraba nada extraño en estos hilos entrelazados, con algo que parecía una pequeña escama de pescado, que el hilo traspasaba y que formaba una especie de trenza…, quizás debido al cansancio me quede dormido, y como era habitual me despertaron los fuertes sonidos de los animales de la madrugada, puse las cosas a un lado de la cama y trate de continuar durmiendo, aunque todo lo hablado con el anciano Fermín me inquietaba, realmente no me perturbaba por el contrario me intrigaba, aunque ya sentía que la gente de santa Ana estaban desconfiando de mi buena obra.
Con la luz del día, inicie con mis labores de manera normal, aunque no me saco de la cabeza lo conversado con el hombre, de repente golpean la puerta, eran unos hombre que necesitaban que los atendiera, lo invite a seguir, estos eran diferentes, sus rasgos indígenas estaban presentes, pero se notaban bastantes fuertes, y con la particularidad de que eran familia por el color de sus ojos, esos ojos eran familiares, pero no repare en ello, los acompañaba un niño, al que también atendí, en el fondo sabría que este sería mi último tratamiento que realizaría, y que debía salir lo más pronto posible si no quería morir, así que me asegure que todo estuviera en orden, las cantidades del medicamento que, ¡los mataría lentamente!, mientras caminarían a sus casas, que cuando pisen la entradas a sus casas caigan, de manera fulminante, pero a diferencia de los otros pacientes estos no presentan gravedad alguna en su salud, más bien lo que deseaban era un chequeo, pero no estoy dispuesto a dejar escapar a nadie que ingrese a buscar que lo atienda, así que me asegurare de que cada uno de estos malditos paguen por lo que hicieron, así tenga que morir, los despedí amablemente, mientras sonreía, el niño y los tres hombres se quedaron mirándome fijamente mientras sus pupilas se dilataban y cambiaban de color, el hombre me pregunto, -“que nos hizo”- yo respondí- nada, solo les puse el medicamento que necesitan, mientras los hombres se retiraban.
Solo pasaron un par de horas realmente no estoy seguro, cuando se escuchaban los gritos de la gente en el pueblo, ¡los hijos de la madre han muerto!, inquieto pregunte quien era la madre, nadie quería decir nada, pero Fermín que estaba en el lugar se me acercó y me dijo – “la mujer que llora, ella es”-, cuando la veo, recuerdo que ella fue la que me dijo que no creía que el hombre hubiera muerto de un infarto, me quedo mudo y siento miedo, Fermín me mira y –“me dice tranquilo, la madre tiene un gran poder y pronto sabremos que paso”- cuando escucho decir eso, regreso de inmediato al consultorio a tratar de buscar la manera de huir, recojo algunas cosas, pero no entiendo que pasa, ¡no es hora de que se oscurezca!, ¡aun no es el momento!, sabía que algo pasaría, aunque siempre dije estar listo, para enfrentarla muerte nunca se está listo.
Trato de encender las luces, pero no encienden, las velas, la linterna, nada enciende, la oscuridad es terrible y el silencio impresionante, cierro la habitación, y me quedo inmóvil, sin tratar ni siquiera de respirar, ¡cuando un fuerte golpe sobre la puerta de la entrada!, y continúan los golpes unos tras otros, ¡cada vez más fuertes!, y escucho el sonido más impresionante como si estuviera en mi oído, el rugir de lo que parece ser, ¡un tigre!, maldición no puede ser, trato de buscar algo con que defenderme en la oscuridad, pero parece que nada podría ser lo suficientemente fuerte para detener lo que sea, ahora un nuevo golpe me hace saltar a lo lejos, están intentando abrir la habitación, mi corazón se acelera cada vez más, y en mi búsqueda solo encuentro el retrato y las manilla las cuales sostengo y aprieto con toda mi fuerza, la puerta no resistió más los embates, se abre y veo unos ojos amarillos luminosos, que se mueven, y me miran fijamente, siento su respiración acelerada, se acerca y lanza un rugido, me lanza un ataque, a destrozarme, cuando de la nada algo lo detiene, esta enrollado en el tigre, no puedo creer lo que estoy viendo, ¡es una serpiente enorme!, me mira, son unos ojos verdes, como los que me observaba a través de las paredes, y mientras forcejean, me dice –“ponte las manillas”-, aunque no entiendo, empiezo a tratar de ponérmelas rápidamente, luego escucho al tigre decir – “maldito vas a morir, y a pagar por la muerte de mis hijos, y de todos, te voy a destrozar como tu padre”-, mientras terminaba de ponerme las manillas comprendí que era la madre, y yo había matado a sus hijos, me dijo..- “tu venganza llego a su fin” - se logra soltar y nuevamente me ataca, ¡pero algo paso, mi cuerpo se ilumina!, empiezo a sentir como si mi cuerpo se estirara, mi cara, mis ojos, mis manos se me pegan al cuerpo, empiezo a elevarme…..que me pasa….no tengo el control…
¿Dónde estoy?… acabo de despertar, solo veo árboles, estoy desnudo, ¿qué me paso?….Paquito, ¿qué hace aquí?…el hombre que me guio hasta santa Ana, ¿qué ha pasado?... ¿Dónde estoy?…- “tranquilo joven, descanse, debe recuperarse”-…
Continuara…
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