El Agua, corre Peligro
El Departamento del Caquetá significa agua, y para los que viven en este majestuoso lugar ubicado al sur de Colombia, que lo hace contradictorio e incomprensible es el olvidado por parte del estado, además de haber padecido la guerra por más de 50 años y que el 51% de la población que habita en este terruño ha sido víctima, de alguna forma de violencia.
Después de este largo periodo de violencia el rió se convirtió el cómplice de todos, de los grupos armados sin importar sus nombres y de los humildes campesinos o citadinos desterrados de sus propiedades, después de una guerra larga y absurda lo único que sobrevivió y se convirtió en una parte intrínseca de los caqueteño es el río. Al que todos los días lo visitan para recibir de él, su murmullo tranquilizante que de seguro es el único que puede borrar por un instante el sonido de las balas, las bombas y el llanto desgarrador de los que suplicaban por sus vidas, a los que el río recibió en sus cristalinas aguas sin preguntar sus nombre y se los llevo para en parte refrescar el dolor producido por la maldad del ser humano.
Muchos de los que se sientan al lado del río se sienten más cerca de ese ser amado.
Después de tantos años y de soportar los embates de la violencia el rió corre más peligro que cuando la cruel violencia lo pintaba de rojo, hoy las multinacionales de los hidrocarburos e hidroeléctricas, apoyados por un estado que guarda silencio como el silencio que guardaron las víctimas de la violencia al perder lo único que les quedaba, su vida.
Hoy los cientos de caqueteño se aferran a no dejar morir eso que por años los ha protegido y les ha brindado el alimento, la paz y el arrullo para sus familias.
Después de todo lo vivido en la época de esa violencia descarada y ahora cuando se pretenden cortar el normal curso del rio con represas para la producción de energía, podemos ver con toda claridad los vínculos de unión que persisten, en las siguientes imágenes se hace una recopilación de algunas de las practicas más comunes

Río hacha, una de las principales fuentes hídricas de la capital del Caquetá, baña con sus aguas gran parte de Florencia, sectores como la amazonia, brisas del hacha, La vega son algunos, en los últimos años su cauce se ha disminuido a las altas temperaturas y a la deforestación en las zonas donde nace el río.

El paseo de olla es uno de los principales atractivos que tiene este departamento, las familias se reúnen alrededor de un fogón construido por unas cuantas piedras y unos leños para realizar un alimento que se conoce como el “sancocho”, posiblemente por la gran cantidad y variedad de legumbres y tubérculos, o también puede tener este particular nombre por la manera milagrosa en cómo se cura una resaca o “guayabo” que produce el aguardiente bebida típica de esta región.

Mujer caqueteña prepara los alimentos al borde del río, de esta particular manera aprovechan las frescas aguas debido a las altas temperaturas.
Quebrada “la Yuca” a tan solo 15 minutos del centro de Florencia, es uno de los lugares preferidos por las familias para llevar a sus hijos a que sean arrullados por estas cristalinas aguas.

El rio también se convierte en fuente de ingreso, la venta de diferentes productos permite el sustento de muchas familias, este joven visita los diferentes balnearios vendiendo plátano frito un producto típico de esta región.

Jóvenes disfrutando de una las practicas más divertidas, lanzarse de una roca a las aguas del río, esta actividad recreativa la consideran muy segura gracias a la profundidad de las aguas.

Aunque parezca absurdo en pleno siglo XXI, familias deben cancelar quinientos pesos por persona para pasar el río hacha en una canoa, ya que no se cuenta con un puente que facilite la movilidad hacia el centro de la capital del Caquetá, Florencia.

Una de las tareas que los padres de esta región en tomado con gran responsabilidad es pasar a sus hijos el legado de ver al río como parte de la familia, por este motivo es común ver a los padres enseñando a sus hijos a nadar y a respetar estas aguas que son el futuro de ellos y el de sus hijos.
Un hombre descansa plácidamente a las orillas del río hacha, debajo de los frondosos árboles, disfrutando de la paz y la tranquilidad que produce el arrullo del agua, quizás desconociendo que esta paz que produce el río se pueda ver empañada por multinacionales de hidrocarburos o hidroeléctricas que vendrán a decir que somos el futuro de la energía global, y de seguro dirán que el río no sufrirá ningún daño, claro no lo sufrirá si usted y yo lo defendemos y dejamos que siga corriendo la vida por sus aguas.
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